Basilea o el principio de una talentosa carrera con su primer «Respiración»

Conocimos el proyecto de Basilea en pleno confinamiento, cuando más necesitábamos la música: y ahora, hablamos con él de «Respiración»

Conocimos a Basilea en medio del confinamiento y llegaron a nuestra vida o o agua de mayo, cuando más necesitábamos evadirnos, escuchar música, descubrir. Y lo cierto es que desde el principio nos enamoraron: primero con «Voz Interior» y luego, con «La Chica del Tren». Y poco después, al fin, llegó el primer EP de la banda, «Respiración». Aprovechando todo esto, quedamos en pleno corazón de Gràcia para charlar un ratito con Jon Oyster, líder de la banda.

Para quien todavía no conozca el proyecto, ¿quién es Basilea?

Yo siempre cuento que Basilea es la culminación de bastante tiempo de preparación y a su vez un principio, el principio de mi carrera musical. Pero a su vez, es producto de la experiencia que hemos tenido estos años, tanto individualmente como banda. Y es que, afortunadamente, hace años que nos movemos por diferentes escenarios de Fiestas Mayores o centros culturales. Toda esa formación nos ha dado una idea de lo que tenía que ser un proyecto profesional. Entonces Basilea engloba un poco eso: el saber qué tienes qué tienes que hacer, qué no, aunque te equivoques, vas ya un poco a tiro hecho.

¿Cómo ha sido presentar el proyecto en estos tiempos tan complicados?, ¿ha sido jugársela un poco, no?

Sí, la verdad es que nos la jugamos un poco, pero es que lo vi claro. Además, también fue una decisión que tomé con Raúl y Dani, de Music Hunters. Al principio sí que dudábamos un poco, porque no sabíamos qué iba a pasar. Pero luego optamos por salir, porque nos dimos cuenta de que siempre surgen nuevas oportunidades y que, al no poder salir de casa, la gente iba a estar pendiente y con necesidad de estímulos. Así que nos lanzamos y yo estoy muy contento. Lo que no hemos podido hacer todavía es contar el alcance, la repercusión, porque no ha habido oportunidad de tocar en directo. Solo tenemos el apoyo que nos han dado de manera virtual. Siempre nos quedaremos con las ganas del cara a cara, de ver la reacción de la gente, de si les gusta o no les gusta tu música.

Es complicado y más sabiendo que no es algo que dependa de nosotros.

Claro, es una variable incontrolable. Ahora mismo estamos un poco a merced del destino [risas]. Pero bueno, por el momento ya hemos salido con el proyecto. En este tema, me fié por completo de Dani y de Raúl, porque son dos personas en las que confío plenamente. Y es que me han abierto las puertas a la industria, así que estoy completamente agradecido.

«Respiración» ya es nuestro, pero me gustaría saber cómo nace el concepto de este EP.

Pues la verdad es que el EP trae una cola muy larga, porque me puse a trabajar en él hace un par de añitos. Y es que comencé a componer a finales de 2017, aunque evidentemente las canciones han experimentado unos cambios y una progresión brutales hasta ahora. Pero claro, el espíritu y la idea original estaba desde hace tiempo. Con otras bandas quizás he pecado de ir demasiado rápido, pero la madurez, me ha dado un poco esa sensación de pausa y de querer darle un poco de cariño al proyecto. Y, por supuesto, permitir que cambie y evolucione durante el paso del tiempo. Así que, eso, estos cuatro temas nacieron entre finales de 2017 y principio de 2018, y aunque la idea original la mantienen, han experimentado bastantes cambios hasta ahora y, la verdad, estamos muy contentos con la progresión que han tenido.

En este sentido, ¿cómo ha sido trabajar con Víctor García y Álex Carretero a la producción?

Con Álex es prácticamente imposible contar los proyectos en los que no he trabajado con él. Vamos juntos desde el parvulario y musicalmente, hemos ido codo con codo, aunque él sí que tiró más hacia la parte más técnica, ya que él es ingeniero de sonido. Es una suerte trabajar con él, además de que no concibo trabajar con alguien que no sea él. Tenemos conexión y confianza, estar con él hace que crezcas un montón. A Víctor lo conocí hace un par de años, por recomendación de Álex, y lo cierto es que también ha sido un lujo trabajar con él: se empapó de Basilea y nos ha ayudado un montón. También gracias a él, los temas han podido crecer y evolucionar. Tiene que convertirse en uno de los grandes, porque tiene muchísimo talento. Estoy muy contento por haber podido trabajar con ellos. Además, me han puesto muchas facilidades, no hemos ido con ningún tipo de prisa.

Comentábamos que aún faltaba poder llevar el EP al directo para terminar de medirlo todo, pero ¿cómo ha sido el feedback de la gente tras la salida de «Respiración»?

Pues ha sido muy buena, a la gente le ha gustado mucho. Aunque yo ya llevaba tiempo avisando de todo lo que iba haciendo, pero eso desde el momento en el que empecé a componer. Así que, en ese sentido, el púbico estaba como esperando. Y llegado el momento, recibieron el EP muy bien. La espera creo que mereció la pena, tanto para ellos como para nosotros. Y en el ámbito digital, también estamos muy contentos. De hecho, flipamos en el encuentro online que hicimos con medios en medio del confinamiento, porque pensamos: «pues parece que también tienen ganas de escuchar cosas nuevas y de ir más allá de lo que les dan». Hacéis un trabajo espectacular. Es un lujo contar con los medios y más en estos tiempos que corren, que son bastante complicados.

De hecho, a raíz de lo complicado que está todo, una de las preguntas que quería hacer es qué piensas del trato que se le está dando a la cultura en general a día de hoy, con tanta restricción y cancelación

Es algo que veníamos hablando desde hace tiempo. De hecho, Álex me contó el otro día que colgó un post en redes que decía algo así: «venimos en un avión lleno de gente, para hacer un concierto con la gente separada». Y quien dice avión, dice autobús, tren o metro. ¿Qué pasa? Que estamos en un sistema capitalista en el que hay prioridades y somos los que sustentamos el engranaje. Por ejemplo, durante el confinamiento Amazon seguía repartiendo. Y, al final, es una empresa muy grande e importante. La cultura quizás no sea un activo tan importante para ellos. Por eso se le da el valor que se le da, a pesar de que muchas familias viven de ello, además de todo el tiempo y esfuerzo que conlleva montar un evento de esta envergadura.

Además, es un situación que choca cuando te pones a comparar con otros países y te das cuenta de que tienen la cultura como bien de primera necesidad.

Yo pienso que es porque aquí no se le da la importancia que se merece y porque hay cierto interés en desprestigiar. Sé de gente que vive en otros países o ha hecho giras internacionales, que me cuentan que allí flipan con la pasión que le ponemos a todo. Y la respuesta es un «es que no queda otra». Porque ya desde el principio te toca invertir y arriesgar, todo a ciegas y sin saber si va a salir bien o si lo van a valorar. Nada más hay que ver la reacción de la gente cuando dices que tocas un instrumento o te dedicas a la música: «no, no, pero a qué te dedicas». Y creo que desde arriba tendría que haber un cambio y un esfuerzo por enseñar y de culturizar, todo para que podamos saber desde niños qué es una guitarra, cómo se toca la batería, qué áreas forman la industria de la música, cómo se monta un concierto. Mucha gente desconoce todo eso. Y es una pena.

Volviendo un poco al proyecto después de intentar arreglar el mundo, quería saber: ¿por qué escogisteis «Voz Interior» y «La Chica del Tren» como adelantos?

Siempre lo he dicho, soy una persona que da mucha importancia a las letras. Pero es que más allá de eso, a nivel musical también creía que eran las dos canciones que englobaban más la esencia del proyecto. Las que trataban los temas más punzantes y recogían el late motiv de lo que quiero que sea Basilea. De hecho, creo que la letra de «Voz Interior» ha cruzado más de un cable a la gente, porque juego mucho con las metáforas, extrapolo. Y con ello, la gente me pregunta mucho: «¿qué has querido decir con eso?». O directamente se quedan con un significado propio, según su situación o el momento que están atravesando. Y está muy bien también.

¿Cuáles son las expectativas y los próximos pasos de Basilea, dentro de las posibilidades?

Pues tenemos material preparado para publicar y lo publicaremos, no queda otra. A nivel de directos, dudamos que este año podamos hacer algo…esperamos poder hacerlos en 2021 y a ver a partir de cuándo. Hay que ser realistas con la situación. Porque lo que se está haciendo es lo que estaba programado con anterioridad, se ha adaptado a las circunstancias y dentro de las posibilidades, han podido tirar. Pero a ver cómo vuelve todo a la normalidad: circuitos más pequeños, salas. Mientras tanto, a nosotros no nos queda más que seguir para adelante.

¿Qué canción de Basilea define mejor el momento en el que estás y por qué?

Es complicado, no solo por tener que elegir una, también porque son canciones que compuse hace dos años. Pero si tuviera que quedarme con una, sería «A su compás», porque es como un grito al resurgir de las cenizas, una invitación a seguir luchando. Y no estaba pensada para esto, pero hay canciones que no pasan de moda.

¿Cuál es la mayor locura que has cometido por la música?

No estoy muy orgulloso, pero éramos muy jóvenes, aunque teníamos muy claro lo que valíamos nosotros. Hubo una sala de aquí de Cataluña en la que tocamos, porque organizaba un concurso. Y la verdad es que nos trataron muy mal, porque no nos dieron ni agua. Allí tuvieron que estar mis padres comprando bebida, para acercárnosla al escenario. Así que nosotros aprovechamos para reventar el concierto, nos dedicamos a dar todo un discurso contando todo lo que nos había pasado y tratando de dar relevancia a todo el esfuerzo y tiempo que conlleva dedicarse al arte. Pero bueno, en ese momento lo hicimos porque creíamos que era lo correcto.

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