Rambalaya: «Este disco se conforma como una especie de Pantone sonoro»

Rambalaya ha sido uno de nuestros grandes descubrimientos: con un álbum recién publicado, el sexteto no deja de sorprendernos con su explosión de sonidos

Han sido una grata sorpresa y un gran descubrimiento: se trata de los barceloneses Rambalaya, quienes acaban de irrumpir con su álbum homónimo. Primer álbum con esta nueva formación, aunque la historia les viene de lejos. Y es que están siguiendo la estela de su anterior EP, un trabajo que vio la luz cuando ellos aún se llamaban The Ramblers. Si queréis adentraros en el particular universo de la banda, cargado de blues, soul y R&B por doquier, no os perdáis la entrevista que le hicimos hace algunos días a Jonathan Herrero, voz de la expermientada formación musical.

¿Cómo surge el concepto del disco, de «Rambalaya»?

Bueno, nosotros llevábamos ya un tiempo tocando a cuarteto y quinteto, bajo el nombre de The Ramblers. Principalmente, lo que hacíamos era tocar versiones, temas de blues, de R&B, de soul. Pero enseguida comenzamos a componer y a crear nuestro propio repertorio. De hecho, publicamos un EP como The Ramblers y vimos que la reacción por parte de la gente era bastante positiva. Así que pensamos que siendo una formación como la nuestra y añadiendo guitarras y una sección de metales, podíamos hacer algo muy guay. Así fue un poco como ampliamos la familia, completamos el septeto y continuamos creando. Pero ya llegó un momento en el que nos tocó decidir y meternos a estudio. Fue entonces cuando nos dimos también cuenta de que ya había alguna banda que se llamaba The Ramblers, incluso dentro de nuestro propio circuito. Así que a Matías, bajista de la banda, se le ocurrió el concepto Rambalaya. Y así se quedó.

Precisamente, la siguiente pregunta era cómo surge un poco Rambalaya, tras el paso por The Ramblers y tras haber participado en otras formaciones. 

Bueno, ya como The Ramblers habíamos tocado como septeto en el Festival de Blues de Barcelona y en otros eventos. Pero al querer editar ya el primer álbum y distribuirlo en redes y demás, se daba el caso ya de cambiar, como de rebautizarnos. Así que nos quedamos enseguida con el nombre de Rambalaya, en cuanto a Matías se le ocurrió, porque es un nombre con mucha sonoridad. Y vimos que, por supuesto, no había nadie que se llamara así. Así que, así nos llamamos [risas].

También quería preguntaros, ¿cierto que este primer álbum da cierta continuidad al EP que vio la luz con The Ramblers?

Sí, sí. De hecho, hay dos canciones que hemos re-grabado con la sección, porque en el EP éramos un quinteto. Así que para completar el LP, les hemos una vuelta a estos dos temas: los volvimos a grabar, cambiamos algunas cosas, le dimos un aire diferente. Creo que están mucho mejor ahora, creo que han crecido mucho: es como hacer un guiso con nuevas especias y con nuevos sabores.

¿Cómo ha sido todo el proceso creativo y compositivo de este trabajo y cómo os complementáis siendo una banda con tantos miembros?

Bueno, tenemos mucha suerte, porque Anton y Matías, batería y bajista de la banda, son los que principalmente componen los temas: tenemos buenos cerebros a nivel compositivo. Así que es muy fácil, porque se han generado muy buenas ideas, aunque algunas se han quedado fuera y quizás las dejemos para más adelante. Pero en definitiva, es muy guay el trabajo así, un gustazo estar con personas con tanta experiencia y que son tan buenos músicos. Todo ello también sumado al trabajo del productor, de Dani Nel·lo, que lo ha sabido poner todo en su sitio. Así que el encontrar a las personas adecuadas y trabajar sobre tan buenas ideas, lo hace todo más sencillo, más rápido y más natural. Con todas las dificultades que conlleva que todos tengamos nuestra propia opinión, claro [risas].

Ahora que comentabas de Dani Nel·lo, ¿cómo fue trabajar con él?

Muy fácil, porque Dani no solo es un «musicazo», también es amigo y colega en diferentes proyectos. Es como una enciclopedia musical, sabe muchísimo de todo y eso es muy bueno: tiene muchas referencias, enseguida sabe buscarle colores y detalles a todas y cada una de las canciones. Además de la confianza que ya te une a él: sabes que te va a decir todo tal cual es y que las ideas que va a proponer van a ser por tu bien, sabes que te las está diciendo un amigo, te gusten más o te gusten menos.

El disco vio la luz hace unas semanas y me gustaría saber cómo ha sido la acogida.

Pues la verdad es que nos ha pillado toda esta complicada situación, con la cuarentena de por medio. Aún así, las reacciones han sido geniales, tanto por parte de los medios, como por parte del público. Nos han puesto muy buenas reviews y lo cierto es que está gustando mucho. Aunque no podamos salir para mostrárselo al público en directo, que es la manera en la que nos gusta. Pero bueno, de momento está yendo muy guay, así que estamos muy agradecidos. Nos ha puesto mucho las pilas y nos ha dado mucha alegría.

¿Cómo construye Rambalaya su sonido y por qué apostar por el R&B como vía, como género musical?

Estilísticamente, sí que es verdad que el disco está enmarcado en esos estilos: en el soul, en el R&B, incluso toques de country. Son estilos en los que todos los miembros de la banda convergemos, aunque después cada uno tiene sus cosas [risas]. Además, son estilos que todos tocamos o hemos tocado con asiduidad. En lo que respecta al sonido de la banda, en realidad, surge un poco de cada instrumentista. Por ejemplo, cuando escuchas la batería de Anton, suena a rock, pero también lo pasa por un tamiz, porque también tiene mucha experiencia tocando jazz, tocando swing. Y así te podría decir con todos, porque cada uno de los instrumentos, suena a cada uno de nosotros. Pero vaya, que el punto de encuentro principal ha sido este. Y todo ello, al trabajarlo y pasarlo por el foco del productor, el disco se conforma como una especie de Pantone sonoro, muestra toda la zona en la que nos movemos, en la que nos sentimos cómodos y en la que hay cierta homogeneidad.

Ahora que estamos atravesando una situación complicada, ¿crees en el poder de la música como elemento curativo?

Sin ponerme muy intenso [risas], solo hay que ver las redes sociales: haciendo vídeos desde casa, montando conciertos y festivales caseros, grabando vídeos para medios de comunicación. Digamos que, de repente, a todo el mundo le hace falta la música, la cultura, el entretenimiento. Quizás todo esto nos sirva para darnos cuenta de que no todo es tan baladí, de que es necesario y de que se le hay que prestar atención, no solo cuando estás en casa. Es normal que la gente busque esta vía de escape, esta manera de evadirse. Creo que es esencial y que todo esto está dando una nueva perspectiva: de valorar lo que tenemos, de darle la importancia que merece. Ojalá valga para algo, sobre todo cuando todo comience a reactivarse.

A pesar de la situación de incertidumbre, ¿cuáles serán los próximos pasos de Rambalaya?

Inmediatamente, teníamos las presentaciones en las grandes capitales: Bilbao, Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, y todas ellas están en el aire. En este aspecto, estamos un poco a la expectativa y poco más, no podemos hacer más, porque no están en nuestra mano. De repente, nos llaman y nos dicen que X concierto se ha caído, y se ha caído. Pero la maquinaria sigue en marcha. De hecho, ha visto la luz el videoclip de nuestro single «Bootlegger Man», del cual estamos muy contentos, porque lo hemos hecho con Lyona y nos encanta como trabaja y lo que hace. Además, nosotros no dejamos de trabajar y de componer, cada uno desde nuestra casa. Así que, bueno, estamos a la expectativa, pero activos de alguna manera.

¿Qué canción de Rambalaya identifica mejor el momento en el que estáis y por qué?

¡Wow! [risas]. Hay muchas que me gustan y seguro que escojo una y después me matan [risas]. Aunque me gustan todas las del disco, me gusta especialmente la energía que tiene «Can’t Take It No More», es un tema muy salvaje y creo que define un poco cómo nos sentimos: mordiéndonos las uñas y deseando poder salir, para poder tocar en directo y soltar toda la adrenalina que soltamos cuando actuamos. Esta es la que yo escogería, pero seguro que si hablas con los demás, te dicen cualquier otro tema.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

[Risas]. Esto es algo también como muy personal. No sé, yo creo que cada uno tiene sus propias historias y no las contaré en su nombre [risas]. Pero yo, la que cometía hace ya muchos años, es la de dejar la carrera en el último año y con todo aprobado, todo porque quería dedicarme a la música. Todo para la alegría de toda la familia [risas]. Creo que esta fue mi gran locura vital, porque lo que estaba haciendo no me gustaba. Fue mi gran apuesta, la música. Y, mira, aquí estamos, lidiando con la vida de una manera sufrida, pero placentera.

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