Viaje a Sidney nos teletransporta a las mismas Antípodas

Acaban de irrumpir con el lanzamiento de sus tres primeros singles: se trata de los madrileños Viaje a Sidney, con los que hemos charlado sobre su proyecto

Que la música no deje de sonar y aún menos, en los momentos más complicados de la vida. Así es como, píldora a píldora, el indie es capaz de llegar a las Antípodas y volver directo a nuestras casas. Sí, Viaje a Sidney han llegado para quedarse: «Ley de Sombras», «Piezas de Montar» y «Huesos Secos» son las primeras pruebas de ello. Aprovechando todas estas novedades, pudimos charlar un rato con Koldo, una de las voces de la banda y esto es lo que nos adelantó sobre el proyecto.

¿Cómo comienzan Viaje a Sidney su andadura?

Koldo. Hace ya unos cuantos años que Carlos y yo estuvimos tocando juntos en otro proyecto anterior. Después, Carlos continuó en Nada Personal y con otros discos en solitario y yo he estado con Alborotador Gomasio a lo largo de casi diez años. Hubo reencuentro posterior a este paréntesis tan grande en el tiempo y, aprovechando el parón en que están inmersos nuestras otras bandas, decidimos volver a componer juntos y a meternos en el local de ensayo. ¡Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer! A partir de ahí, contamos con Fran a la batería y Juanpe al bajo, ambos conocidos a través de Capitán Sunrise, otro grupo amigo de Madrid. Fran es el batería de dicha banda y Juanpe ha tocado con ellos en etapas anteriores.

¿De qué manera ha influenciado el trabajo previos en otras bandas en el desarrollo de Viaje a Sidney?

K. Bueno, supongo que, en nuestra modesta experiencia con la música, ya sí que tenemos más claros algunos aspectos de, por ejemplo, el directo o la manera de trabajar en el estudio. De hecho, las canciones que hemos grabado hasta la fecha han sido producidas y mezcladas por Carlos Hernández, al que conocí por haber trabajado con él en el último disco de Alborotador Gomasio, «Luz y resistencia». 

¿Cómo construye Viaje a Sidney su sonido?

K. Carlos y yo componemos a medias. Hacemos la mitad de una canción y, ante el impulso que uno tiene de acabar su propia creación, la estrofa, puente o estribillo que nos haya salido, se la cedemos al otro para que complete el puzzle. A partir de ahí, ya se la enseñamos al resto del grupo y vemos por qué camino llevar la canción entre todos.

¿Qué importancia tiene el mensaje, las letras para las bandas?

K. Para nosotros, como creo que para casi todos los que hacemos pop en su concepción más amplia, importa lo que digamos y, sobre todo, cómo lo digamos. Supongo que a veces acertaremos más, otras menos…pero sí que le damos vueltas hasta estar contentos, al menos eso. 

«Ley de Sombras», «Piezas de Montar» y «Huesos Secos» han sido los tres primeros singles. ¿Por qué estos tres temas como adelanto?

K. Son los primeros que han ido saliendo. Hemos elegido el formato de ir poco a poco con la publicación de las canciones. Aunque tenemos un repertorio más extenso que la gente que ha venido a conciertos ya ha podido escuchar, vamos dejando registradas los temas poco a poco para ir aprovechando los tiempos de publicación como mejor nos convenga en cada momento.

De hecho, de este último ha habido videoclip. ¿Cómo surge la idea del vídeo de «Huesos Secos»?

K. Para este, nuestro primer videoclip, hemos contado con Jonathan Notario, artista plástico de León que también hace animación. Nos gustó su trabajo y pensamos que poder enseñar al grupo tocando era la mejor idea para daros a conocer a los que estamos haciendo música en Viaje a Sidney.

¿Cómo ha sido trabajar bajo la producción de Carlos Hernández?

K. Muy cómodo y con un resultado con el que estamos muy satisfechos. Carlos lleva mucho tiempo entregado a consagrar una manera de producir y trabajar,  y funciona a las mil maravillas. Como dije antes, yo ya le conocía de la grabación de mi último disco con Alborotador Gomasio y sabía que era un valor seguro trabajar con él.

¿Cuándo podremos seguir escuchando temas de Viaje a Sidney?, ¿veremos pronto un álbum o iréis publicando single a single?

K. Iremos single a single. Problemas de confinamiento y aislamiento social aparte, tenemos idea de poder enseñaros otra canción para mayo.

En estos tiempos complicados que estamos viviendo, ¿creéis en el poder de la música como elemento curativo?

K. Desde luego que hay que aferrarse en estos momentos a todos los activos culturales que tengamos a mano para poder mantener una actitud mental de buena disposición frente a esta situación. Literatura, cine y música creo que podrán ser, justamente, en momentos como ahora claves para poder volver a tener períodos de reflexión y calma, después de haber estado tantos años inmersos en una actividad de redes sociales y conectividad frenética. No sé qué conclusiones sacaremos de esto, ni cuando saldremos. Creo que estamos todos muy perdidos, aunque haya muchas personas que parezcan tener ahora a mano la llave de todos los misterios. Calma, paciencia y cuidemos de los nuestros, de lo que esté por venir y de cualquier forma de poder.

A pesar de la incertidumbre actual, ¿cuáles serán los próximos pasos de Viaje a Sidney?

K. Lo dicho, un single en mayo y luego se verá. Desde luego, la idea es volver a grabar…pero habrá que ver los tiempos.

¿Qué canción de Viaje a Sidney [aunque solo hemos escuchado tres] define mejor el momento en el que estáis?

K. Ninguna de las que habéis escuchado hasta ahora [risas]. Creo que hay una parte de Sidney, con el mismo punto de actualidad, pero quizá con unas melodías más sesenteras que aún no se han podido ver reflejadas en grabaciones. Aunque eso ya está en muchos de los coros que hay en las canciones que ya habéis escuchado, aún está lo mejor por venir.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

K. Perder dinero desde que tenía 20 años. Ya es bastante locura. 

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