Eladio Santos: «Academia es esa especie de lugar en el que estuvimos estos años»

Casi un mes desde que viera la luz «Academia», el nuevo trabajo de Eladio y los Seres Queridos: un regalo del que hemos hablado con el propio Eladio Santos

Dentro de muy poco celebremos un mes desde que vio la luz «Academia», nuevo trabajo de Eladio y los Seres Queridos. Una auténtica perla que ha visto la luz en formato disco-libro y que, además, tiene una espectacular edición de vinos con el mismo nombre, cortesía de la bodega Ponte da Boga. Aprovechando este mágico hecho, pudimos hablar largo y tendido por teléfono con Eladio Santos, compositor y vocalista de la banda. Y esto es lo que nos contó sobre su nuevo trabajo.

¿Cómo surge el concepto de «Academia»?

Yo creo que tocaba. Nosotros siempre estamos grabando y acumulando cosas para los siguientes discos: grabamos hasta los ensayos, de hecho. Creo que empecé a ser consciente de cómo todo tomaba forma a la sexta o séptima canción. Pero no es que un día dijéramos: «venga, ahora». Simplemente, te vas poniendo, vas haciendo cosas y recuperas cosas antiguas. Ha sido un proceso de casi dos años y medio.

Comentas que fue un proceso de dos años, ¿cómo fue todo la fase de creación y composición?

Nosotros grabamos en general todos los ensayos. Luego lo que hago yo, es currar mucho por las noches: hago muchas canciones con las cosas que van saliendo. Yo creo que la primera hornada llegó hace un par de verano: ahí es cuando llegaron las primeras canciones y poco a poco, fui avanzando también con algún otro tema que en principio iba a entrar en el anterior. Y ya lo siguiente que hago es grabar la maqueta: me grabo con baterías, que van con programación, en los ensayos se las enseño al resto de banda, vamos dando forma y ya grabamos todos juntos en el local. A partir de ahí, comienzo a retocar, a grabar voces, a cambiar el tono mil veces. Ya cuando más o menos está todo, ya hacemos las baterías definitivas. Ya con la primera versión del disco, me pongo a escucharla infinitas veces, veo cómo funciona. Es un proceso muy, muy calmado. Lo bueno es que vas sin presión y haces las cosas cuando te apetece. De hecho, los tres últimos discos surgieron así y ya no me imagino haciéndolos de otra manera.

El disco vio la luz hace unas semanas. ¿Cómo ha sido la acogida por parte del público?

Guay, la verdad. Realmente, hasta que no se lo pones a alguien, no tienes la idea de cómo será, de cómo sonará. Y yo tenía la sensación de que sería un disco largo, con muchos timbres, con mucho de todo. Tenía incluso una idea clara y es que no me importaba que el álbum tuviera muchas canciones lentas: lo que quería es que tuviera ritmo, tienes que mover el pie cuando lo escuches. Y si es largo, no pasa nada, tiene que sonar como un recopilatorio: diferente y variado. Todo eso me dio libertad a la hora de dirigirme hacia donde quisiera con cada una de las canciones. Ya, el concepto del disco sale solo, poco a poco va cogiendo unidad.

En todo este proceso, ¿qué importancia tiene el mensaje para Eladio?

En realidad, busco más que nada la belleza, la musicalidad. El disco creo que va mucho sobre el paso del tiempo, de reinventarse, de hacer canciones: creo que eso se debe a nuestra edad, estamos ya entrando en esa fase llamada viejoven, pero bien, vamos de cabeza [risas]. Algunos de nosotros somos padres de familia y ya no tenemos esa mentalidad de jóvenes rockeros. Además, nuestro público empieza a ser ya algo más mayor. En definitiva, el disco creo que habla un poco de nosotros. «Academia» es esa especie de lugar mental o físico en el que estuvimos todos estos años: la carretera, la furgoneta, los bares, los hostales. De hecho, se llama «Academia» un poco por una broma: y es que siempre que me piden que mande los temas en mitad de mi proceso creativo, me siento reacio por no saber dónde pueden terminar. Y ya luego cuando llegamos al local y me piden los acordes, respondo: «oye, oye, que esto no es una academia» [risas]. Además, el último tema que también compuse fue «Academia».

Aunque la respuesta creo que ya la hemos ido desvelando, me gustaría saber en qué se inspiran Eladio y los Seres Queridos a la hora de componer.

Supongo que tiene influencia todo lo que va pasando a tu alrededor: en base a eso vas haciendo canciones. Yo no suelo escribir nunca desde el dolor ni nada, no creo que este tipo de sensaciones sean determinantes. Pero claro, yo es que muchas veces también voy escribiendo sin saber sobre qué voy a hablar: lo único que sé es que es cierto lo que escribo. Luego ya trabajo mucho sobre la musicalidad, para que la letra no someta a la música. Siempre tiene que haber como un equilibrio y una fluidez entre ambas. No me gusta forzar nada, porque si no al final parece que hay demasiada pirotecnia en las letras. Suelo encontrar más poesía en las canciones populares más llanas, más simples, más directas.Y es que hacemos canciones y las hacemos para que las cante la gente, para que las entienda.

Quería también preguntar, aprovechando que «Academia» tiene su propia línea de vinos: ¿cómo surge esa colaboración con las bodegas Ponte da Boga?

Ha sido una edición muy especial, la verdad. El disco ha visto la luz en formato disco-libro, por el mecenazgo de Ponte da Boga. Gracias a ellos, el álbum ha visto la luz con una línea de vinos con el mismo nombre, «Academia». Y eso fue muy guay, es mejor que fichar por una multinacional [risas]. Ellos confiaron muchísimo desde el principio, sin meterse en nada. Además, te da juego para hacer algo increíble. De hecho, no es la primera vez que lo hacen: ya lanzaron un disco con Vega y uno de Budiño. No tengo muy claro cómo surgió esta colaboración, lo que sí recuerdo es que hubo una condición: que ya que el vino se llamaría como el disco, que el título no fuera una locura [risas].

Ya cuando podamos volver un poco a la normalidad, ¿cuáles serán los próximos pasos de Eladio y los Seres Queridos?

Hace nada, tres semanas, estábamos ensayando y preparando un directo bastante diferente. Y es que antes disparábamos todo el fondo que hay en los discos, entonces teníamos que ir con claqueta y entrar en el compás exacto. Además, llevábamos cosas muy poco esenciales. Pero, claro, todo eso nos ataba bastante. Así que nos habíamos preparado un show mucho más libre y más dinámico, también gracias al trabajo y ayuda de nuestro nuevo teclista. Estábamos muy ilusionados con todo ello: de hecho, teníamos el primer concierto el 18 de abril. Que por cómo están las cosas, de momento, no se mantendrán. Luego también teníamos bastantes cosas en verano, que esperamos que sigan en pie. Así y todo, está todo en el aire y pensar en el futuro, ahora mismo, es un poco incierto. Pero creemos que todo esto nos cambiará y nos hará volver con más fuerza.

Teniendo en cuenta los momentos que estamos atravesando, ¿crees en el poder curativo de la música?

Pues sí, claro que sí. La música y la cultura no dejan de ser el alma de un pueblo. El aprendizaje que espero que saquemos de esto es que no todo es competitividad, ni dinero, ni individualismo…que creo que es a lo que íbamos todos abocados. Una situación un poco límite que, en cualquier momento, tenía que explotar. Así que, creo que cuando salgamos, empezaremos a valorar lo verdaderamente importante.

¿Qué canción de Eladio y los Seres Queridos define mejor el momento en el que estáis y por qué?

Pues hace algunos días, la gente me pidió, claro, que subiera alguna canción en streaming. Y aunque en estos momentos no estoy mucho con el ánimo de hacer estas cosas, se me vino a la cabeza «Están ustedes unidos», porque la letra parecía cuadrar perfectamente con todo. «Porque en el rayo que no vemos, porque en el trueno que no oímos, es donde vive escondido. Y a todos los gritos de mundo contesta con una respuesta, están ustedes unidos». Y es que, de repente, nos damos cuenta de que alguien pueda estar al margen de todo: estamos todos unidos por mil cosas y todo lo que hacemos tiene consecuencias para los demás. Luego hay otra que se llama «Con el corazón en la mano», que también refleja muy bien la situación actual, pero que viene mejor para el momento más histérico. La otra es más para el momento de reflexión.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Creo que hay un momento, que a todos los músicos nos ha pasado, en el que te das cuenta de que vas a vivir al día y que cualquier cosa se puede torcer y, además, ya tienes responsabilidades porque tienes familia, tienes hijos. Es algo bastante arriesgado [risas]. Y, claro, encima la gente te pregunta: «¿pero a qué te dedicas?». Que, verdaderamente, lo que quieren decir es: «¿se puede?». Pero también creo que si no te arriesgas, si no lo haces, tampoco consigues nada.

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