La noche en la que temblamos con Exceso en la Sala Apolo

El pasado 23 de mayo, Exceso visitaba la Sala Apolo de Barcelona, dispuestos a presentar las canciones de su nuevo trabajo: «Rimas y Rock»

Hay conciertos por los que merece la pena esperar. Hay veces que los años no pasan en vano. Dos, cuatro o incluso siete años. Siete años en los que hemos esperado a que Exceso publicara su nuevo trabajo: y al fin ya está aquí. Es el momento de «Rimas y Rock» y, sobre todo, es el momento de presentarlo en directo. De ahí que el 23 de mayo fuera una fecha bien marcada en el calendario: y es que era el día que la banda de Arenys de Munt presentaba su reciente trabajo en la mítica Sala Apolo de Barcelona.

Con el tiempo justo y temblando por no ver el concierto ya empezado, llegamos corriendo. Pero por azar o por destino, no fue así. La sala cada vez se llenaba más y en el preciso momento en el que las luces se fueron apagando y la banda comenzó a salir al escenario, ya lo supimos. Ferrán era el último en aparecer, con los primeros acordes de «Que sonrías para mí». Entonces todo explosionó y, «Otra canción desesperada» llegó. No lo sabíamos en ese momento, porque ya desde el principio nos estábamos encargando de darlo todo. Euforia y mucho rock, la combinación perfecta, porque así todo «Saldrá mejor». Y es que «Como el veneno», las canciones se nos estaban metiendo dentro.

Esas ganas y esa euforia llegaban de manera bidireccional. Se notaba que Exceso también tenían ganas infinitas de estar allí y darlo todo, de echar los restos. Fue como un «Un soplo más» de aire el verlos así, porque eso nos dio alas a nosotros, el público. Alas para salir «Corriendo entre las balas» y llegar al preciso momento, para cantar al unísono canciones como «No me basta», «Fronteras de agua» o «Último alimento del recuerdo». En estas cosas se basa la verdadera «Pureza» de los conciertos. Un cúmulo de emociones que salen a relucir como las mismas «Lluvias de abril».

Aunque para emociones, las que vivimos cuando El Niño de la Hipoteca salió sobre el escenario, para cantar junto a Ferrán. Una relación y una amistad que se ha ido forjando con los años y de la que pudimos ser mínimamente testigos el pasado 23 de mayo en Barcelona.

«Vuelve ya» llegó inmediatamente, así sin más, «Mientras el mundo viene y va». Uno de los puntos álgidos del concierto, porque las canciones antiguas combinaban a la perfección con las del nuevo trabajo, con las de «Rimas y Rock». Sí, fue la combinación perfecta de «Cenizas y aciertos», lo que dio pie directamente a los «Delirios» generales del público. Y es que nos encontrábamos «Cara a cara» con los artistas.

No lo sabíamos pero intuíamos que quedaba poco y que estaba llegando a su fin. Al grito de «otra» y ensimismados en multitud de «pogos», volvieron a aparecer en un arranque de emoción. Quedaban pocas y la primera en llegar fue «Rojo arte», la canción perfecta para hacer aparecer por arte de magia, «Versos desterrados». Pero quedaba una que todavía no habíamos podido tocar: no podía ser de otra forma, porque entre «Niebla y Hollín», Exceso se despedían del escenario de la Apolo. Y de todos nosotros. Eso sí, dejando la puerta abierta para poder vernos de nuevo. Pronto.

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