«Rimas y Rock» de Exceso o la demostración de que el rock está vivo

El 10 de mayo veía la luz el nuevo disco de Exceso, tras siete años. A raíz de este lanzamiento, hablamos con Ferrán y Miguel y esto es lo que nos contaron.

Su disco probablemente fuera uno de los más esperados. No era para menos, había muchas ganas de Exceso. Y es que aquel «Cenizas y Aciertos» nos dejó con la miel en los labios. Pero, al fin, ya está aquí «Rimas y Rock», justo en el momento en el que te das cuenta de que sí, de que cualquier espera ha merecido la pena. Mucho rock, muchas rimas y mucho Exceso en pura esencia. Esencia que dejará su huella este mismo jueves 23 en la Sala Apolo [2] y que, justo una semana después (30 de mayo), asolará Madrid.

La semana pasada, pudimos hablar durante un buen rato con Ferrán Exceso (voz) y Miguel Pino (guitarra y producción). Y esto es lo que nos contaron sobre «Rimas y Rock».

¿Cómo surge el concepto de «Rimas y Rock»?

Ferrán. Pues empezamos grabando los temas que teníamos en eléctrico. Había casi más de la mitad. Pero un día, llegó Miguel y nos dijo: «¿y si hacemos estas mismas canciones en acústico y las metemos en el mismo disco?». Y pensamos: «igual es una mala idea, pero como todas las malas ideas, nos la quedamos…y al final fue una buena idea» [risas].

Miguel. Yo te voy a contar la historia verdadera. Tenemos un amigo en común, que además ha escrito la letra de una canción, Daniel Weah. Un chaval muy amigo nuestro y muy amante del rock. Pues un día pasó por el estudio y le pusimos algún tema. Pero una noche, tomando unas cervezas, me pareció como que insinuaba como que el disco era un poco duro. Y a raíz de ahí llegó todo, porque quizás sí, tuviera algo de razón. Lo difícil de las canciones es hacerlas, pero una vez las tienes, pasarlas por ejemplo, a acústico, no es complicado. Así que tomamos la decisión de hacerlas también en acústico, porque a mucha gente le podría parecer que el disco era duro, también por nuestras influencias: últimamente escuchamos mucho a Pantera (aunque también escuchamos jazz, flamenco y otros géneros, pero el rock es nuestro nexo en común). A todo eso, Ferrán también lleva muchos años haciendo acústicos y tocando las canciones de Exceso.

Pero a mí me gusta que sea más duro y cañero que el último disco. También han pasado años desde entonces y en cierto modo, la evolución tiene que estar reflejada.

Miguel. Sí, sí, sí. Tiene más carácter y es más cañero que lo anterior, pero no por nada. Uno no hace discos para hacerse rico, a la vista está…ya tenemos unos años como para saberlo. Al final, el punto es disfrutar de esa música y que a nosotros mismos nos guste lo que hacemos. Que al final, si a la gente también le gusta, es la hostia.

¿Cómo ha sido todo ese proceso creativo y cómo habéis vivido ese periodo semi de silencio? Porque al final, han pasado siete años desde el disco anterior.

Ferrán. Claro, es que parece que el proyecto haya quedado guardado en un cajón, pero digamos que yo le quitaba el polvo regularmente, tocando en acústico por ahí. Miguel ha estado currando mucho con El Niño de la Hipoteca, con Hotel Cochambre y con muchos más grupos. Al final, hemos aprovechado el tiempo que nos quedaba. Básicamente, ha ido por ahí.

Miguel. Sí, la verdad es que no te das cuenta, pero siete años son muchísimo.

Ferrán. Realmente, son cinco. Porque salió «Canciones del Segundo Origen» en 2010 y estuvimos dos años girando con él. Y a partir de esos dos años fue cuando dijimos: «o sacamos disco o se frena un poco». Y al final, decidimos frenar, para ponernos todos en su sitio. Que no es como darte un tiempo con tu novia. Fue como un: «vivimos juntos, pero ahora cada uno se va a su casa, aunque seguimos siendo novios». Que seguíamos haciendo bolos de manera esporádico. De hecho, a raíz de uno de los Viña Rock, surgió «Versos Desterrados», porque vimos como la gente empezó a hacer pogos y a bailarse. Y quisimos reflejar eso. En definitiva, ese parón y esos pequeños bolos, han hecho que este disco nazca. Porque ni yo soy el mismo Ferrán de hace cinco o siete años, ni Miguel lo es. De hecho, en este tiempo también he conocido a Fran Mariscal y, ahora, ha hecho varios de los temas del disco. Al final de eso se trata: de contar todas las movidas que nos han pasado estos años y con la música que más nos gusta.

También es arriesgado el estar tanto tiempo callado, tal cual está montada la industria. Que hay unos tiempos y que parece que si no sacas nada, dejas de estar, dejas de existir.

Ferrán. Hablando con nuestra gente, dijimos que un año después de sacar «Cenizas y Aciertos», vería la luz el disco. Y, al final, hemos tardado dos. Así que lo único que podemos sentir es gratitud, porque gente que nos escuchaba, le ha importado una mierda que tardáramos un año, dos o tres. Ellos querían el disco de Exceso bien hecho y currado. Y nosotros también teníamos eso claro: este disco no iba a salir de cualquier manera y cuando tiene que salir.

Miguel. Por otra parte, estando con Maldito Records, sí que se pactó que saldría en 2018. Pero al final, lo fuimos retrasando, porque le íbamos dando vueltas y el disco no estaba como queríamos. Y en ese sentido, Maldito – una de las pocas discográficas que sobrevive y que curran guay -, no metió ningún tipo de presión. Ahora están dando un apoyo brutal y se agradece mucho.

Ferrán. Es una manera de romper un poco el mito de los tempos, una manera de decir: «te lo puedes tomar con calma». De hecho, me acaban de venir a la cabeza Oques Grasses, que llevaban muchísimo tiempo sin sacar disco. La industria, en teoría, no debería tener que soportar ese tipo de cosas.

Un titular que defina «Rimas y Rock».

Miguel. Pues mucho rock y muchas rimas [risas].

Ferrán. Vamos a poner de moda el rock & roll. Es como nuestro propósito en el buen sentido. E incluimos a mucha gente en ese «vamos», no solo a Exceso. De hecho, tenemos mucha suerte de que los Marea hayan vuelto con nuevo trabajo. Ellos como que levantan la pelota y los demás, damos la patada.

Miguel. Es muy buen síntoma que hayan sacado álbum después de tantos años y que sigan llenando aforos.

Ferrán. Eso es síntoma de que el rock está vivo, aunque siga existiendo el fantasma de que el rock está muerto.

Justo sobre eso quería preguntaros, porque lo de «el rock está muerto» es algo que he escuchado más de una vez.

Ferrán. Pero es que no es así. De hecho, si quieres otro titular, te diría: «estamos aquí para demostrar que el rock no ha muerto». Tenemos unas edades y una trayectoria por delante, que demuestran que tenemos rock & roll para rato.

Miguel. Y a nivel «majors», el rock & roll está más vivo que nunca. De hecho, Metallica llenaron hace unas semanas el Estadi Olímpic de Barcelona. Y en Madrid metieron 60.000 personas. Los Iron Maiden igual, han hecho gira y lo han reventado.

Una canción del disco y por qué.

Miguel. Hostia, eso es difícil.

Ferrán. ¿A cuál de tus hijos quieres más? [risas]. Te iba a decir una, pero luego me he acordado de otra. Encima son canciones que yo no he escrito y no quiero afear ninguna. Tiene que ver mucho el material, con la intensidad. Vamos de macarras, pero somos unos intensitos. El disco tiene macarrismo, pero cada canción tiene su cosa y su cariñito puesto.

Miguel. A mí como guitarrista, me puede gustar el riff de una canción o el solo de otra. Pero no, no podría quedarme con una sola canción: mejor el disco entero.

«Cenizas y Aciertos» y «Que sonrías para mí» fueron los dos primeros adelantos. ¿Por qué estos temas?

Miguel. «Cenizas y Aciertos» fue la manera de arrancar con el disco. Justo íbamos al Viña Rock y queríamos presentar un tema. Lo que al final no pasó, es que saliera el disco al año siguiente.

Ferrán. Pero sí que nos dio la confianza para seguir con el resto de temas. A partir de ahí, empezamos a quedar bastante más, para seguir avanzando e ir chequeando ideas.

Miguel. ¡Claro! Ya después, con el disco hecho, «Que sonrías para mí» nos pareció un tema muy cañero, con un estribillo también bastante diferente. A mí, particularmente, me pareció muy original. De hecho, a mucha gente le sorprendía ese tema. Por el riff, por la caña que tiene esa canción.

Ferrán. Sí, para mí es diferente. Es como que tiene un sonido muy «Exceso New Age». Recuerda y tiene sabor a lo que hacíamos en el primer disco. Es como el tema de transición entre el anterior disco y este. También es cierto que cuando sacamos «Cenizas y Aciertos», hubo mucha gente que dijo que era muy duro, porque lo comparaban con lo anterior. Pero con «Que sonrías para mí» sí que hubiera sido más de transición. Si hubiéramos tenido todos los temas, éste probablemente habría sido el primer adelanto.

Ahora que llega el momento de presentar el disco en directo, ¿cómo afrontáis la gira?

Miguel. Bueno, de entrada tenemos muchas ganas de tocar. Estos días estamos en pleno ensayo, para que salga todo de la mejor manera posible.

Ferrán. Conseguir que los temas de Exceso suenen como en el disco, para mí es casi más importante entrenar que ensayar.

¿Dónde está la frontera entre entrenar y ensayar?

Ferrán. Cuando ensayas, le das importancia a la parte artística. Y cuando entrenas, se la das a la parte física. Ellos cuando terminan de tocar, siguen con los temas en la cabeza, pero han guardado la guitarra. Yo me sigo llevando la voz de fiesta [risas]. Llega un punto en el que tengo que cuidarme, entrenar la resistencia, el cansancio.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Miguel. Pues dedicarse a la música es una gran locura, directamente. En mi caso, esa. Y en el suyo, probablemente también.

Ferrán. Bueno, yo constantemente estoy cometiendo locuras, por seguir viviendo como vivo: que es dedicándome a la música. Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por esto, porque soy feliz y me lo paso de puta madre.

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