Green Valley: «Todos los temas de Bajo la Piel tienen algo especial»

Hace apenas unas semanas, vio la luz lo nuevo de Green Valley: ya está aquí «Bajo la piel» y nosotros pudimos hablar con ellos sobre ello.

La música como poder, la música como arma para cambiar el mundo. Si hay una banda capaz de conseguir esto, con su mensaje, su buen rollo y su buen hacer, es Green Valley. Banda que, además, está de enhorabuena: y es que hace apenas unas semanas, lanzaron su nuevo trabajo «Bajo la piel».

Aprovechando la salida del disco y la visita del grupo a Madrid, pudimos conversar unos minutos con Ander Valverde (vocalista y compositor) y con Egoitz Uriarte (bajo).

¿Cómo surge todo el concepto de este «Bajo la piel»?

Ander. El concepto nace de la necesidad de tocar y de hacer canciones nuevas, de escribir. Empezamos a hacer una maqueta muy minimalista: guitarra y voz, era todo muy orgánico. Y poco a poco, fueron surgiendo varias canciones que tenían un mismo hilo conductor.

Un titular que defina el disco.

Ander. «Bajo la piel», sin más.

Una canción y por qué.

Egoitz. Es que el disco es muy variopinto. Pero a mí, hay una canción que particularmente me gusta: «El mundo llora», tema que hicimos junto a Laguna Pai, una banda peruana. «Sol y Luna» también me gusta, creo que tiene «rollazo». Al final, todas las canciones como que tienen su pellizco.

Ander. Yo pienso igual. Al final, preferimos quedarnos con la obra completa y no con un fragmento de ella. Cada tema tiene algo especial, pero una que represente todo es difícil. «El mundo llora», por ejemplo, es como el trance. Luego «Caminando», la colaboración con Macaco, tiene otro rollo y representa otro momento. «Sol y Luna» es muy especial para mí, porque habla sobre mi paternidad. «Un amigo» también es una canción muy bonita. Entonces todas tienen algo especial. Si tuviéramos que quedarnos con una, quizás sería «Somos Luz», que es la que hemos tocado en todas las entrevistas, pero porque es un poco una declaración de intenciones.

Egoitz. Sí, esa canción representa un poco el sello Green Valley.

Rescatando un poco el hilo de ver el disco como un conjunto o una obra. ¿Creéis que se ha perdido el poder del disco como discurso?

Egoitz. Sí, creemos que actualmente no hay paciencia para escuchar un disco completo. Lo que se lleva ahora es el consumo rápido, el de escuchar single a single. Y si no entra la voz al segundo de empezar el tema, se pierde muy rápido la atención. Pero creemos que pasa con todo: en general, el mundo va a una velocidad brutal.

Ander. A pesar de todo, creo que aún sí que queda un porcentaje de público que va a esa velocidad y que consume música de una forma más inmediata. Pero también queda otro porcentaje de personas, quizás menor, que se paran a escuchar el disco al completo.

Al final, se trata un poco de convivir con este nuevo modo de consumir música.

Ander. Bueno, sí. Y de aprovechar al máximo los recursos, porque al final, sí que es cierto que los singles tienen un gran poder comunicativo, son muy buena forma de ir accediendo al público y que vayan descubriéndote. En el caso de los singles que hemos ido sacando, cada uno de ellos ha ido generando cada vez más ruido y fuerza. También recalcar el poder de lo audiovisual: si no sacas videoclip, parece que no tienes nada.

Precisamente, quería preguntar. Los tres singles de este disco han ido acompañados de videoclip. ¿Tiene importancia la parte audiovisual para Green Valley?

Ander. Para mí, esta guay que una obra de arte esté lo más completa posible: desde la música hasta lo audiovisual, pasando por los gráficos del disco. Todo eso es arte.

Egoitz. De hecho, uno de los temas, tiene paralelamente un documental. Fuimos más allá de lo meramente audiovisual, ha habido un tentáculo: y es que la propia canción ha derivado precisamente en eso.

¿Creéis en el poder de la música para cambiar las cosas?

Egoitz. Por supuesto. Creemos en el poder del arte y de la música en concreto. Es capaz de removerte, de hacerte aflorar sentimientos. Y si encima la mezclas con la poesía, es mucho más completo. La música es muy poderosa, nos hace vibrar.

Ander. Yo he llegado a llorar escuchando una canción. Y es increíble recibir mensajes de gente diciéndote lo mismo.

¿Cómo surgen todo el tema de la colaboración con Zatu (SFDK)?

Ander. Con Zatu fue porque teníamos algo pendiente. Yo había hecho una colaboración, un estribillo con ellos. Pero lo hicimos todo a través de la red, no estuvimos juntos en el estudio. Y de repente, siempre lo hablábamos, que teníamos que juntarnos para hacer algo en el disco.

De hecho, teníamos ya un tema grabado con El Canijo de Jerez, que al final no sale en el disco. El caso es que quise cambiar el estribillo, porque no me terminaba de convencer, y llamé al Zatu para juntarnos los tres y ver si nos podía ayudar. Estando allí, también me sabía mal no aprovechar la oportunidad de hacer algo con él. Así que comenzamos a investigar esta línea de acordes, me gustaron mucho, montamos la instrumentación y, de repente, surgió la idea y comencé a escribir. Y a los dos meses nos juntamos e hicimos el tema.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Egoitz. En realidad es que el entrar aquí, ya es muy loco. Porque la música es una locura. Y emigrar del País Vasco a Barcelona, porque el proyecto ha arrancado allí, también tiene un grado de locura. Dar el salto, buscarte un curro, montar una vida nueva. Es una locura, por mucho que creas en ti, es algo que no haría cualquiera.

Ander. El haber invertido toda nuestra vida en esto, creo que es ya una buena locura.

Egoitz. El estar trabajando para poder pagar el local de ensayo o el invertir las pocas energías del día, para ensayar y sacar adelante los bolos que tienes ese fin de semana. Hasta que emerge y tienes la suerte de que te escuchen y de que el proyecto funcione. No es fácil que pase y no a todo el mundo le sucede, pero es una locura.

Ander. Por la música, pero no solo por ella lo hemos hecho. Al menos en mi caso. A mí, lo que me seduce en sí, aparte de la música, es el mensaje. Y ver que llega y que la gente te escribe. Es muy heavy que nos llegue a escribir peña que ha salido de la cárcel y que nos diga que le hemos cambiado la vida. Esto se merece todo el esfuerzo que hemos invertido y toda nuestra vida.

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