Cómo darlo todo en un Elche Live Festival pasado por agua

Una nueva edición del Elche Live Festival tuvo lugar los pasados 5 y 6 de abril. A pesar de la lluvia, la gran fiesta de la música no paró ni un momento.

Volver a sentir cómo el poder de la música nos invade. A pesar de todo. Una sensación similar es la que tuvimos hace unas semanas cuando, en mitad de la ciudad de las palmeras, tuvo lugar el Elche Music Festival. Así fue como los pasados 5 y 6 de abril se celebró una nueva edición de este festival.

5 de abril, primera jornada de festival.

A media tarde el viernes 5, arrancó el primer día de los dos, entre amenaza de lluvia. Una amenaza que se tornó real a las pocas horas y que, por momentos, nos hizo temblar a todos. Ya sabemos que «en abril, aguas mil», y más en nuestra «terreta» (sí, llueve poco, pero cuando llueve, llueve bien). De hecho, tuvieron que retrasar la apertura de puertas y los conciertos, por este mismo motivo. Así y todo, la fiesta continuó adelanto y no paró en ni un solo momento, a pesar de los reajustes. Finalmente, pasadas las 19.00 horas, daban comienzo con Bauer. Y es que los malagueños estaban de enhorabuena, al estar presentando las canciones de su nuevo trabajo, «Otra Vuelta Al Sol».

Poco a poco, la cosa se iba tornando seria. Correos también saltaban al escenario, dispuestos a no hacer decaer en ningún momento el ánimo. No era para menos. Con su rock y su potente directo, engancharon desde el primer instante con los temas de su «Terapia, Terapia». Ellos sí que nos dieron una buena dosis de terapia contra la lluvia y en pro de la música.

Para mantener esta dinámica tan especial, llegaron Cycle. La mítica banda madrileña es la típica que no deja de hacerte bailar con su espectacular electropop inspirado en los ritmos anglosajones. Es la típica banda que hace que te olvides de todos tus males. La típica banda capaz de sumergirte en su propio submundo. Conseguirlo en un día como aquel era complicado, pero lo lograron. Y más si el disco que presentaban, era el de «ELECTRIK».

Aunque para intensidad, la que llegó con SFDK. El festival cambiaba radicalmente de género, para impregnarnos de los versos y el rap de la banda sevillana. Palabras punzantes, hirientes, pensantes. Todo, para darle la bienvenida a las canciones de «Redención», último trabajo del dúo. Concierto que se hizo corto y supo a poco, pero que continúo con es misma dinámica, ya con la llegada del gran Nach. Esas mismas punzadas directas al corazón y a la cabeza, esos pequeños pellizcos de conciencia continuaron, cuando coreamos cada una de las canciones del rapero. Rapero que, por cierto, presentaba «Almanauta».

Pero si hay algo que caracterice todo buen festival, es el fin de fiesta. Y después de tanta lluvia y tantos inconvenientes, nadie mejor que La Pegatina para hacernos saltar y vibrar. Solo basta con que nos canten aquello de «Lloverá, lloverá y yo veré». Y nosotros ya. Pero, por supuesto, no fue lo único. Y es que es el momento de «Ahora o nunca».

Segunda jornada de festival, el 6 de abril.

Aunque los problemas y el malestar continuaron, la fiesta no paró en la segunda jornada de festival. En esta ocasión, cambiamos de tercio y sí, también de género. Aunque primero, dando paso siempre a las bandas más pequeñas y a las emergentes. De ahí que Polos fueran los primeros en abrir este segundo y último día. Un día que, conforme fue avanzando, dio paso a uno de nuestros grandes descubrimientos de 2018: Embusteros, quienes además, acaban de lanzar un nuevo disco maravilloso, «Pequeño Universo».

Desde la misma «terreta», continuaron Olivia. Vecinos nuestros y músicos de 10, están ya mostrando pequeñas píldoras del trabajo que está por llegar. Aunque por el momento, solo hemos podido escuchar el primer single: «Corre, grita, ríe». Así que no podemos estar más en ascuas. Y no podemos disfrutar más de sus directos.

Quien también está de enhorabuena por el «discazo» que ha creado es Julieta 21. Hace algunas semanas presentaba «Contacto», por lo que el Elche Music Festival fue perfecto para presentar estos nuevos temas.

Se iba haciendo de noche, y poco a poco, iban apareciendo ya las grandes bandas. El dulce Depedro salía al escenario para cantarnos las canciones de su «Todo va a salir bien», un disco muy especial que llega en el momento en el que Jairo Zavala celebra una década en la música. Especial, así como él. Especial, así fue el concierto. Y con esa sensación tan mágica en el cuerpo, nos trasladamos directamente al concierto de Shinova, quienes con su «Carta de Navegación», pusieron un nuevo rumbo en el festival. Así, como para no romper esta magia. Como para no romper esta dinámica. Cantamos con ellos hasta quedarnos sin voz, pero sin olvidar que todavía quedaban dos grandes conciertos.

Y es que el directo de Fuel Fandango era uno de los más esperados. Sí. Porque lo de ellos no son simples conciertos. Se mezcla muy bien la música, el arte y el espectáculo. Es algo intrínseco a Nita y a Ale Acosta. Con ellos sí que nos dejamos la voz, a la par que flipamos. Era, en cierto modo, inevitable. Y más si la banda continúa presentando su «Aurora», disco que vio la luz en 2016 y que todavía tiene mucha vida por delante. Sin duda alguna, ojalá no se hubiera acabado nunca este concierto.

Pero el final de fiesta real estaba llegando. Y no podía ser de otra manera: el rey de «la ruta del bacalao» nos tenía preparado un gran show de despedida. Chimo Bayo saltó al escenario, para hacernos bailar al ritmo de sus canciones, todas ellas pasadas por el filtro de la electrónica. ¿Cómo no darlo todo con temas como «Exta sí, exta no» o «Así me gusta a mí»?

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