La noche en la que el «Líquido» de Gimnástica, nos inundó a todos

El pasado 28 de marzo, los alicantinos Gimnástica llegaban a Madrid para presentar su nuevo trabajo, «Líquido». Los acompañaron Capitán Mike.

La tierra siempre tira, estés donde estés. Por eso, el concierto de Gimnástica, del pasado jueves día 28 de marzo, fue tan especial. Costello Club se vestía de gala para que los alicantinos presentaran las canciones de su trabajo más reciente, «Líquido». Lo hicieron con una fuerza aterradora. Y, por supuesto, no lo hicieron solos. Abriendo su concierto, el madrileño Capitán Mike.

Puntual, pasadas las 21.00 horas, Capitán Mike salía al escenario para presentar las canciones de su EP, de su pequeño gran trabajo, «Mi Planeta». Ese con el que, poco a poco, consiguieron que nos fuéramos adentrando en su particular mundo. Mientras tanto, el público a cuentagotas llegaba a la sala y se preparaba para todo el cúmulo de emociones y energía que estaban por llegar.

Y entonces todo se tornó oscuro. Cambio de escenario y de luces. Varias barras de neón colocadas estratégicamente sobre el escenario, recibían a los de Alicante. Fue entonces cuando verdaderamente comenzó el juego, la danza protagonizada por Gimnástica arrancaba y el público comenzaba a estar pletórico. Arrancaron con «Humano» y, de repente, todo el mundo enloqueció. La fiesta había comenzado y la gente no dejaría de cantar y bailar hasta que el show no llegó a su fin. Y es que entre tanta euforia, era inevitable que «El Rey» apareciera en mitad del concierto, con esa pose nada «Artificial». Con él, nos adentramos en los submundos de Gimnástica. Iniciábamos todos juntos «El viaje del caracol».

Como si se tratara de un «Experimento», los alicantinos fueron comprobando cómo funcionaban sus canciones en directo. Así es como hicieron aparición «El Lazo» o «Si te veo bailando». Pero no fueron las únicas. No nos prepararon ante «La Gran Evasión», tema que cantamos hasta quedar extasiados. Gimnástica se estaba marcando un verdadero «conciertazo» y así lo estábamos viviendo en la mítica cueva, ahí, bajo el escenario. Lo que sí que estaban consiguiendo es que «La bestia» que llevábamos dentro, se convirtiera en un auténtico «Dragón», incapaz de permanecer quieto ante tal espectáculo.

Sin darnos cuenta, se acercaba el final del show. Con «Caléndula» marcaron un antes y un después, despertaron la mismísima «Revolución» entre el público. Desataron esas ganas irrefrenables de seguir cantando con ellos. Tan desatados estábamos, que ni dudamos un momento en lanzarnos y hacer «Paracaidismo». Esa falta de miedo, fue el gran síntoma, fue lo que de verdad nos trajo «La buena suerte».

Hay conciertos que se pasan demasiado pronto, que se disfrutan, que te cambian. Es imposible haber salido impune del concierto de los alicantinos, porque eso, solo lo vivimos una vez. Eso no lo vamos a volver a repetir. Al no ser que nuestra mente decida repetirlo en bucle una y otra vez. Ojalá más bandas con el talento, las ganas, el trabajo y el ímpetu de Gimnástica.

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