«La tormenta perfecta», la enérgica y positiva apuesta de Octubre Polar

Octubre Polar arranca con la gira de «La tormenta perfecta» en Valladolid. Aprovechando la salida de este disco, hablamos con los chicos de la banda.

Los descubrimos en formato acústico en una Basik Sessions y ya supimos que nos iban a gustar. Se trata de los vallisoletanos Octubre Polar, quienes acaban de lanzar su nuevo trabajo, «La tormenta perfecta». Un disco que comenzarán a presentar en directo este mismo fin de semana en Valladolid y Ávila. Y que, por supuesto, continuará por Madrid la próxima semana.

Hace algunos días, nos sentamos con los chicos de Octubre Polar y, entre risa y risa, esto es lo que nos contaron sobre la banda y sobre su nuevo proyecto.

¿Cómo surge todo el concepto de «La Tormenta Perfecta»?

Muci. Te vamos a contar un poco la historia de la banda, porque al final está todo relacionado [risas]. Estábamos en un Sonorama Rubén y yo, creo que viendo a Dinero. Y de una, me dijo él: «oye, ¿por qué no montamos una banda?». Algo que me sorprendió, porque yo toco la travesera y cantar lo que era cantar, en la ducha [risas].

Pero bueno, así es como surgió un poco la idea y la base. Idea que pusimos en marcha pero que, poco más tarde, por las circunstancias personales de cada uno, Octubre Polar como que se bloquea, se queda parada. Se nos juntó un poco todo. Así que optamos por decidir si la banda continuaba o llegaba definitivamente a su fin. En ese momento también apareció la sexta componente de Octubre Polar, que es nuestra manager Bea Cubero y fue un poco quien tiró. Nos presentó a Miguel, nuestro teclista, y ya a partir de ahí comenzamos de nuevo a tocar y ensayar. Y llegó «Luces», porque después de toda la mierda previa, las luces.

Tal fue la experiencia de grabar en Aranda, que hicimos pequeña gira. Pasamos por Madrid y todo genial, pero poco después Martín nos manda una foto, que ha tenido un accidente de moto. Pero eso no fue lo único, porque a raíz de eso, nos pasaron mil movidas más. Aún así todo eso fue una experiencia, porque lo grande vino tocando en las fiestas de nuestra ciudad Valladolid, donde «teloneamos» a Los Planetas. Y ahí fue donde se nos planteó grabar de nuevo, un segundo disco. De ahí, «La Tormenta Perfecta».

¿Cómo ha sido todo el proceso creativo y cómo fue trabajar en los Estudios Neo?

A nivel creativo, cada día íbamos al local de ensayo con alguna idea nueva, bien puede ser de guitarra, de un ritmo de batería, de unos sintes. Ahí era de surgía un poco el germen de las canciones. Luego, se las pasábamos a Fermín Bouza, voz de Correos y nuestro productor, e íbamos teniendo un poco su feedback. En base a eso, fuimos haciendo correcciones, hasta que llegamos al estudio.

La verdad es que la experiencia en los Estudios Neo es una pasada. Ya lo vivimos con «Luces» y es que trabajar con José Caballero es increíble. Aparte de la parte técnica, es una persona genial. Fue una pasada y un aprendizaje total.

Además, Octubre Polar tiene una manera de componer contraria a la del resto de bandas. Contraria porque eso es lo que nos dicen todos [risas]. Y es que creamos las letras en base a las ideas que llevamos al local. Es lo último que creamos o componemos: el mensaje.

¿Qué importancia tiene el mensaje para Octubre Polar?

Creemos que el directo es lo que mejor se nos da. Por el feedback que nos han dado, se nota que disfrutamos sobre el escenario. Por eso, a la hora de componer, nos salen letras muy optimistas y positivas. De hecho, el titular de un periódico fue: «El pop-sitivismo de Octubre Polar» [risas]. Así que es un poco lo que queremos transmitir a la gente.

¿Cómo habéis vivido el lanzamiento de «La Tormenta Perfecta» y cómo han sido las primeras reacciones?

Pues lo hemos vivido con muchas ganas, la verdad. Grabamos en octubre y hasta marzo no ha visto la luz. Así que durante esos meses hemos estado con las ganas de que el disco viera la luz, solo por ver cómo reaccionaba la gente. Estábamos con mucha ansia y con mucha incertidumbre, pero lo cierto es que está teniendo muy buena aceptación. Estamos muy ilusionados porque aunque la banda aún siga siendo un hobby, tiene tintes de seriedad. Por cómo nos lo estamos tomando, por lo que estamos haciendo y por lo que estamos consiguiendo. Está siendo un sacrificio, pero creemos que merecerá la pena.

Un titular que defina «La Tormenta Perfecta».

Es un disco muy enérgico. Es un cúmulo de historias, que sean bonitas o no, se transforman en algo positivo.

¿Cómo surgen las colaboraciones con Sean Marholm (Diner0) y Fermín Bouza (Correos)?

Con Fermín fue muy natural. Estábamos en el estudio y le dijimos directamente: «¿te tendrás que cantar algo, no?». Y enseguida dijo que sí [risas]. Creemos que era algo que casi daba por hecho. Si no lo hubiéramos dicho nosotros, seguro nos lo habría dicho él. Además, colaboró en «El Primer Latido», que es una canción que a Fermín le encanta y que quería para él y para su banda [risas].

Con Sean fue todo más entre risas, en medio de un Sonorama. Enseguida nos dijo que sí, pero al día siguiente se lo recordamos para que no lo olvidara [risas]. Y al final encantados. «La Llama Eterna» ha quedado genial con él.

Los próximos conciertos en Valladolid y Madrid. ¿Cómo los afrontáis?

Pues los afrontamos con mucha ilusión, la verdad. En Valladolid, de hecho, hace mucho tiempo que no tocamos, desde el concierto en la Plaza Mayor. Así que tenemos muchas ganas de volver a casa para presentar este nuevo trabajo. Y luego Madrid, es la primera vez que venimos solos. Pero justo en el momento en el que estamos, nos sentimos preparados para hacerlos.

¿Y después de estos conciertos?

Pues tocar, tocar y tocar. Sobre todo, nos hemos propuesto tocar por toda Castilla y León, ya que es nuestra casa y queremos abrirnos camino allí y, por supuesto, hacernos fuertes en esa zona. Ese será nuestro futuro más próximo.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Tocar y dedicarnos a esto [risas]. La mayor locura como Octubre Polar la cometimos con la gira de «Luces». Teníamos concierto en Barcelona, terminamos de tocar, dejamos las cosas dentro del coche, arrinconadas. Entonces hinchamos un colchón hinchable, nos quedamos durmiendo dos y los demás se fueron de fiesta obligados, porque estábamos agotados. Al día siguiente teníamos que estar en Valladolid por la mañana, así que después de dormir como unas cuatro horas, arrancamos. Llegamos, tocamos en Valladolid, ganamos el concurso que nos dio pie a actuar en la Plaza Mayor y para casa.

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