Valira o cómo encontrarse a sí mismo en «Ecos de aventura»

Valira es el nuevo proyecto de Juan Zanza, ex-guitarrista de La Raíz. Un proyecto con el que acaba de lanzar su debut: «Ecos de aventura».

A veces es complicado entrevistar a artistas a los que, en cierto modo, admiras. Da igual que lleven años de recorrido juntos o que se acaben de formar como banda. Lo único que importa, al final, es el mensaje que tramiten y la historia que se esconde tras ellos. De ahí que la entrevista a Valira se haya convertido en una de las más especiales. Al menos, de lo que llevamos de 2019. Valira es el nuevo y personal proyecto de Juan Zanza, ex-guitarrista de La Raíz. Y acaba de publicar un «discazo», titulado «Ecos de aventura».

El propio Zanza nos desvelaba todos los detalles de este debut. Hace unos días, en el mismísimo Palacio de Cibeles de Madrid. Ciudad a la que regresa el próximo 1 de abril para firmar discos y, más tarde, el 8 de junio para presentar oficialmente este trabajo.

¿Cómo surge el proyecto de Valira y a raíz de eso, cómo nace el concepto de «Ecos de Aventura»?

Hace bastantes años yo ya tenía la idea de sacar canciones propias, pero como que nunca me atrevía a dar el paso. De hecho, tenía varias canciones grabadas en el ordenador, pero poca gente había tenido la oportunidad de escucharlas. Aún así, siempre me animaban a hacerlo. Pero sentía que no era el momento, además del miedo que me daba el que pudieran no gustar. Luego ya vinieron años muy intensos de trabajo con La Raíz, por lo que el proyecto propio quedó aún más aparcado. Siempre pensaba, «ya llegará». Así que cuando hicimos el parón, sentí que era el momento perfecto. Y me lancé, con todas.

Un titular que defina «Ecos de Aventura».

Qué difícil es eso…que a mí no se me da bien poner titulares [risas]. Con «Ecos de Aventura» quería mostrar mis canciones de la mejor forma o de la manera más cuidada posible.

¿Cómo afrontáis el lanzamiento del disco?

Pues con muchos nervios, la verdad [risas]. Es como si fuera a nacer tu «hijito», porque es una cosa en la que llevas trabajando durante micho tiempo. Pero a la vez, con ilusión también porque hace bastante tiempo que tengo ganas de mostrar todo esto. Hay que seguir unas fechas, como un «protocolo», para generar un poco de expectación y para que la gente vaya asimilando. Aún así, el público ha respondido muy bien a los singles y como que pedían más.

Precisamente iba a preguntar por los singles, porque me han parecido increíbles. Aunque son muy diferentes entre sí. ¿Fue por eso por lo que escogisteis «Guerra Fría» y «Corazones Ambulantes»?

En realidad, todo el disco es así. Son diez canciones muy dispares, aunque tienen elementos comunes, como puede ser la voz. Hay un par de baladas, de hecho, una de ellas está hecha con la acústica y voz (la última del disco, «Primer Asalto». También hay canciones más rockeras y otra que tiene más rap. Hay mucha diversidad. Así que al final, era inevitable que los dos singles fueran temas tan diferentes entre ellos. Aunque sí que es cierto que tuve dudas sobre qué single lanzar primero.

También es verdad que «Guerra Fría» sí que se aproxima más al resto de canciones y que «Corazones Ambulantes» se aleja un poco más de la línea que hemos seguido en el disco.

Así y todo, si te tuvieras que quedar con una sola canción del disco, ¿con cuál sería y por qué?

Pues no sabría decirte, porque eso sería como decirme a qué hijo quiero más [risas]. Lo cierto es que me va un poco por épocas. Ha habido momentos en los que he dicho: «esta canción es mi favorita» y, a las dos semanas, cambiar por completo [risas]. Ahora mismo, no podría elegir, porque cada una es especial y tiene un rollo diferente. No me puedes hacer eso [risas].

¿Cómo ha sido todo ese proceso de búsqueda de un sonido propio?

Pues ha sido lo más complicado, la verdad. Yo las ideas las saco y las grabo muy desnudas, con la guitarra y el móvil en mano. Y luego ya las plasmo en el ordenador. Pero claro, buscar un sonido que se saliera un poco de la canción acústica, era un poco difícil. Ahí fue cuando vino el trabajo de probar instrumentaciones y arreglos. Lo cierto es que he terminado experimentando un montón. Tuve una época en la que me dio por la electrónica y los sintetizadores, sin meter prácticamente guitarra. Y al final, el propio tema me pedía que metiera más guitarras y más distorsión. Al final, creo que he encontrado el punto justo. El punto con el que me siento cómodo.

¿Qué importancia tiene el mensaje para Valira?

Pues para mí es muy importante porque al ser un proyecto tan personal, hablo de cosas que siento y que he sentido. Y que, para bien o para mal, me afectan. Era una de las cosas que más respeto me daba sacar a la luz porque no estaba seguro de si iban a gustar o no. Una buena letra que cale y llegue a la gente. Yo recuerdo haber retocado una y mil veces letras, porque no me terminaba de encajar una metáfora o porque no tenía muy clara la sonoridad de ciertas palabras. Al final, estoy muy contento con el resultado y a la gente parece gustarle. Me escriben para decirme que las canciones les transmiten y para mí, ese es el máximo reconocimiento.

Volviendo un poco al proyecto y, en este caso, a los directos. ¿Cómo afrontáis el inicio de la gira?

Pues la verdad es que estamos ya con muchas ganas de llevar el disco al directo. Y estamos ya encerrados en el local, ensayando, preparándonos y probando «cositas». De hecho, está Felipe Torres de La Raíz, a la batería. Y es una base súper importante y suena muy potente. Además de Carlos Benavent al bajo; Gabi Pellicer a la guitarra y teclados; y Ferdy Borja a la guitarra. Estos dos últimos también hacen coros, ya que en Valira hay mucha carga vocal.

Estamos preparando un directo en el que presentaremos todas las canciones del disco, porque al final solo hay diez. Ojalá tuviéramos dos o tres discos y pudiéramos seleccionar [risas]. Pero al ser el primero, es complicado. Así que seguramente metamos alguna versión. Además, cada músico tendrá su propio pasaje, para hacer su solo. Queremos montar algo dinámico.

Ya por cerrar un poco, ¿cuál es la mayor locura que has cometido por la música?

¿La mayor locura que he cometido por la música?, ¡Wala! [risas]. Quizás te diría el punto en el que tienes que dejar trabajos, por dedicarte a la música. Y todo sin saber si va a salirte bien o no. Creo que ese es el momento de mayo locura para cualquier músico. Y es en ese instante en el que la gente que te quiere, con su mejor intención, te dice: «¿qué estás haciendo? que la música es muy difícil». Pero bueno, al final ese es un riesgo que tienes que asumir. Aunque de inicio, no generes lo suficiente como para vivir de ello. Si quieres que el grupo funcione, ese trabajo no es compatible con ningún otro.

En este sentido, yo recuerdo una época con La Raíz, que era como: «dejamos el trabajo para dedicarnos a la banda y veremos a ver qué pasa». Y, bueno, así hicimos. Muchos lo dejamos, otros por el tipo de trabajo que tenían, podían compatibilizar. Al final, salió todo bien. Pero podría haber salido mal. De todos modos, siempre hay que intentarlo y pelear por los sueños.

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