La noche en la que Gotelé hizo de la música, magia

El pasado jueves 14 de febrero, Gotelé dieron un especial acústico en la Sala Jazzville de Madrid, en la que anunciaron multitud de sorpresas.

La música cuenta lo que muchas veces las palabras no pueden. Creo que no hay una mejor definición posible. Y es que como amante de la música, suelo recurrir a ella en más ocasiones de las que me gustaría. Lo dice alguien a quien la intensidad y la emoción le aborda en el 99’9% de su vida. Por eso, tratar de revivir un concierto como el que se marcaron Gotelé el pasado jueves en la Sala Jazzville de Madrid es, cuanto menos, complicado. Ellos solos sobre el escenario, en acústico, sin trampa ni cartón.

Prometía ser intenso, de esos conciertos que se quedan marcados a fuego en la piel, como cuando te haces herida y queda marca. Pero marca de las buenas, de las que no duelen. También auguraban bastantes sorpresas, que fueron desvelando una a una a lo largo de la noche.

La Sala Jazzville estaba llena, nadie quería perderse el gran momento. Y como quien se sube a «El Ring» dispuesto a pelear y, en realidad, comienza a contar una gran historia transformada en canciones, llegaron «Centeno», «Vuelven» o «No soy yo». Temas que se hilaban uno detrás de otro, haciendo magia. Una magia que ni siquiera se pausaba cuando ellos se paraban a hablar. Y es que entre risas y bromas, aparecieron las primeras sorpresas en forma de colaboraciones. Primero llegó Dani, vocalista de Señor Nadye, quien se atrevió con «Humanos». No fue el único. Justo en el momento en el que tocaba cantar «Se buscan», apareció Sergio, cantante de Canard. Y cuando creíamos que lo habíamos visto todo, nos sorprendió la maravillosa voz de Eme de la Flor, a quien descubrimos muy poco tiempo atrás.

«Qué te voy a decir», fue algo indescriptible. Probablemente fuera la primera vez que veíamos a Gotelé en acústico y fue un acierto total. Totalmente diferente a cómo nos tenían acostumbrados, pero triplicando la dosis de emoción. Aún «Te recuerdo» ahí, en la sala, tratando de seguir cantando «Dale Duro» o «Cruz Vieja». De una manera u otra, todo estaba llegando al final. Podríamos haber cerrado los ojos y haber sido capaces de viajar, de trasladarnos a cualquier «Paramera». Nadie, nadie habría conseguido movernos, ni siquiera al grito de «Hacedles despertar». Lo único capaz de sacarnos de ese viaje sonoro fue «Alas de Cera». Y solo porque queríamos disfrutar del momento de cantarla con los mismísimos Gotelé.

Todo había llegado a su fin. Un concierto que, para nuestra desgracia, fue demasiado corto. Pero pronto volveremos a «El Ring» para un segundo asalto. El próximo 23 de mayo, la mítica Moby Dick se convertirá en el cuadrilátero perfecto, en un concierto que promete ser el último. Sí, amigos, la gira de Gotelé llega a su fin en salas. Nosotros estaremos allí. ¿Y vosotros?

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