Ópera Magna cierra el círculo de «Del amor y otros demonios»

La banda valenciana Ópera Magna lanza su trabajo, «Del amor y otros demonios - Acto III» y cierran de esta manera su gran obra conceptual.

Conceptualizar toda una obra y lanzarla por actos. Eso sí que es ser épico. Y más en estos tiempos en los que la música se consume a golpe de «click». Los encargados de llevar esta obra a cabo han sido Ópera Magna y la obra: «Del amor y otros demonios».

Hace apenas unos días, nos sentamos con ellos. En concreto, con Adrián Romero (batería) y Quique Mompó (guitarra y producción). Con ellos estuvimos desgranando esta gran obra y charlamos sobre música.

Acaba de ver la luz «Del amor y otros demonios – Acto III», ¿por qué estructurar esta obra en tres partes?

Quique. La idea era tener mayor continuidad en redes y prolongar la actividad de la banda, sacando el disco pero en entregas, a una por año. Además, también queríamos evitar la paja y dejar solo la sustancia.

Ese era nuestro plan inicial, aunque al final, el tercer acto se nos ha retrasado un poco, por la dificultad. La verdad es que es complicado sacar un proyecto de esta magnitud y ahora que lo hemos conseguido, ha sido como un peso de encima que nos hemos quitado.

¿Cómo surge todo el concepto, toda la historia?

Q. De la escuela musical de la que venimos, que es el power metal, la epopeya y la grandilocuencia son dos recursos bastante utilizados. Así que para nosotros siempre ha sido una premisa ofrecer un mayor contenido musical, apoyándonos en un concepto o de una historia. De ahí que en el primer disco, «El último caballero» creáramos una historia propia. O que en «Poe» sacáramos el punto literario de las obras de Edgar Allan Poe.

En este, pensamos en volver a crear una historia propia, pero finalmente optamos por coger elementos de otras historias. Así que hay mucho de «100 años de soledad» de Gabriel García Márquez y de «Olvidado Rey Gudú», que es una obra de Ana María Matute. Y siempre añadiéndole nuestra propia aportación.

Hablando del mensaje, ¿creéis que en la música se ha perdido el poder del mensaje, en pro de otras cosas?

Q. Depende mucho del género. Creemos que en géneros como el rock o el rap, el poder del mensaje se sigue manteniendo. Quizás en otros géneros en los que prima el producto «goloso», sí que se ha frivolizado un poco. Hemos descartado lo que requiere elaboración y nos hemos quedado con lo que sabemos que funciona: con una progresión de acordes, con un determinado tempo. Prevalece la fórmula que funciona y eso afecta a las letras, a la lírica. Al final, se terminan utilizando conceptos muy manidos.

De esta manera, hacer temas comerciales en apenas horas se ha convertido en algo muy común. Pero claro, temas que tiran de clichés y que terminan no diciéndote nada.

De hecho, este aspecto lo veo también muy relacionado al modo de consumir música: ahora funcionamos mediante singles. 

Q. Es completamente cierto y al final, sí, ambas cosas están muy relacionadas. Vivimos en la época, ya no del single, si no del click rápido, de los primeros 10 segundos. Así que lo que hemos hecho nosotros con «Del amor y otros demonios» ha sido algo que va en contra total de todo ello.

Volviendo un poco al disco: un titular que lo defina.

Adrián. Es el trabajo más maduro y elaborado hasta el momento.

Quique. Yo no sabría cómo explicarlo, pero me quedo con el concepto de exprimir algo hasta la última gota. Creo que, independientemente de que guste o no, se nota que lo hemos dado todo en este disco.

Hablábamos antes de todo el trabajo de conceptualización, pero ¿cómo ha sido el de producción?

Q. Pues el trabajo de producción ha sido una faena. Sabes que te tocan mil millones de horas de trabajo por delante, pero lo haces confiando en todo el curro previo de los músicos y de maquetación. Al final, es ir construyendo el castillo, como quien se prepara una oposición.

Lo bueno es que nosotros tenemos nuestro propio estudio y entonces ahí tenemos vía libre, sin limitación de tiempo y horas. Eso te da libertad y te quita presión, pero hace que no te pongas las pilas lo suficiente. Al final es lo que nos ha pasado con este «Acto III», que se nos ha ido un poco de tiempo.

¿Cuáles son los siguientes pasos de Ópera Magna?

Adrián. En este punto, nos toca presentar el disco en directo. Haremos algún festival en verano y la gira en sí comenzará ya en octubre. Yo creo que no nos vuelva a pasar lo mismo en cuanto a retrasos, empezar a pensar ya en lo siguiente.

Quique. Sí, tenemos ya varias ideas. Ya no solo de discos, también de los directos o de los diferentes formatos en los que podemos presentar la historia. Ahora estamos con el tema acústicos, que éramos un poco reacios. Pero estamos mirando a ver si podemos hacer algo más.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Q. Literalmente, hemos hipotecado nuestra vida «normativa» (trabajo y familia) por la música. Ha sido nuestra apuesta por el caballo perdedor, a nivel de éxito social, pero ganador totalmente a nivel de bienestar personal.

A. Ha sido arriesgado, pero es lo que hay [risas].

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