Cuando Canard inundaron de música toda la Sala Nazca de Madrid

Los madrileños Canard presentaron su trabajo «Mañana es tarde» en la Sala Nazca de Madrid, junto a los valencianos Shirocco.

Hay bandas que llegan a tu vida casi por casualidad y que, sin apenas pensarlo, terminan enganchándote, sin poder hacer absolutamente nada por impedirlo. Es el caso de Canard, a quienes conocidos hace casi dos años en los acústicos de Sonorama Ribera. De manera inesperada y sin estar segura al 100% de si te gustarían o no, en vivo tienen una magia especial. Eso es lo que hace diferentes a los artistas. Eso es lo que demuestra su valía. Desde ese momento, no habíamos tenido oportunidad de volver a verlos. Y las ganas iban «in crescendo» hasta que, ¡voilà!, el pasado viernes 1 de febrero nos reencontramos con ellos. En esta ocasión, en Madrid. En la Sala Nazca.

Pero no estuvieron solos. La banda valenciana Shirocco se encargó de romper el hielo, en una sala que se iba llenando muy poco a poco. Lo cierto es que fueron una verdadera sorpresa. Con su rock contundente y directo, consiguieron engancharnos. Uno a uno fueron apareciendo algunos de los temas de su reciente trabajo. Así fue como nos sumergimos en los submundos de Shirocco. Desde ese momento, retumban en nuestras cabezas, canciones como «Eclipse», «U.F.O», «Edgar Allan Poe», «Supralunar», «Amor Mutante», «Interstellar» o «Xibalba», entre muchos otros.

Tras la enorme descarga eléctrica, traída directamente desde Valencia, llegaba el turno de los madrileños. Era el turno de Canard. En la sala, visiblemente llena de gente, se empezó a notar el «calorcito». Ansiosos como estábamos, teníamos ganas de que el show al fin comenzara. No lo pudieron hacer de mejor manera, con «Nada que decir». Aunque eso era bastante relativo, porque ellos tenían mucho que decir. Y nosotros mucho que cantar, tal y como demostramos con «Fuisteis». Era el momento preciso para dejar el «Frío y miedo» en la calle, pero dentro era otra historia. Dentro de la sala, nos sentíamos como el ser más «Inmortal» del planeta, capaz de hacer cualquier viaje «Interestellar», siempre y cuando lo hiciéramos con ellos.

Lo estábamos pasando en grande. Aunque todavía no había llegado la gran sorpresa. Sin ningún signo de estar «Arrepentido», Sergio «Monyo» Montero – vocalista de la banda -, llamó al escenario a un gran amigo como es Alfonso López (de Gotelé), para cantar juntos el tema que da nombre al grupo, «Canard». Momento muy especial que fue seguido por «Tu Voz», tema que parecía indicar el final. Aunque no, todavía quedaba el último empujón. El punto álgido de la noche. El momento en el que hicieron aparición los grandes «Gigantes de metal» y «Mañana es tarde».

Sin duda, fue una noche repleta de magia, que chocaba por completo con el frío de la calle. Consiguieron que entráramos en calor y que no echáramos de menos absolutamente nada. Eso sí: el concierto nos supo a poco. ¡Ojalá más tiempo, siempre!

También podría interesarte