Cuando Tregua incendió Costello con «Kilómetro a Kilómetro»

La banda gallega Tregua llegó a Madrid, dispuesta a quemar la ciudad. Lo consiguieron el pasado 18 de enero, junto a Profesor Bacterio.

Décimo aniversario sobre los escenarios que, sin duda, había que celebrar. Y no solo publicando nuevo disco, también girando con él. Así es como Tregua llegó el pasado 18 de enero a la Sala Costello de Madrid. «Kilómetro a Kilómetro», la banda gallega recorrerá gran parte de la geografía española.

Teníamos ganas de que llegara el concierto, por poder reencontrarnos con Tregua, a los que solo habíamos visto en formato acústico. Además, no estaban solos, ya que Profesor Bacterio actuaba junto a ellos. Aunque, curiosamente, fueron los gallegos los que se encargaron de romper el hielo. No les tembló el pulso y empezaron a fuego. Ellos lo iban a dar todo y esperaban lo mismo de nosotros. De hecho, desde el minuto 1, consiguieron arrancarnos las palabras, las canciones. Con temas como «A Largo Plazo» o «Descalzo por tus Besos», nos pusieron a todos en marcha.

«Revolución», «La última página», «El manual de la verdad» o «Un gramo de locura» fueron algunos de los temas que fueron apareciendo en esa noche del 18 al 19 de enero. Era, sin duda, la noche de «Kilómetro a Kilómetro». Era especial y no podía quedarse en el tintero absolutamente nada. De ahí que Tregua no dejara de emocionarnos y sorprendernos con las sorpresas que nos tenían preparadas. De hecho, uno de los momentos más especiales,fue cuando Cris Méndez se subió al escenario Costello, para interpretar «El Vals de Despedida». 

La entrega era real, desde abajo todo era diferente. Y cuando quise darme cuenta, el concierto de los gallegos estaba llegando a su fin. Sin duda alguna, fue demasiado breve. O al menos eso es lo que me pareció. Quizás fuera la sorpresa. O las ganas de verlos en eléctrico. O, quizás, el momento de abstracción en el que me sumergí gracias a ellos. Se les veía tan felices y tan reales sobre el escenario, que era imposible parar de mirarlos. Ojalá gente así, siempre.

Fue mágico redescubrir a Tregua. Así que, ¿quién mejor que Profesor Bacterio para expandir aquel momento de locura? Así salieron ellos a Costello. Con la energía desbordada y con las mejores versiones de los grandes «temazos» del rock, nos pusieron a bailar desde el mismo instante en el que aparecieron sobre el escenario. Con ellos, la fiesta fue real. El público, ansioso, no dejó de cantar y bailar en todo momento. De nuevo, el tiempo se nos pasó volando. Buen síntoma.

Y es que sin duda, siempre recordaremos la noche del 18 de enero como una de las mayores demostraciones de que el rock sigue vivo. Siempre ha estado vivo.

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