Cuando Naponia quemó la Maravillas, con «De miedo y fantasmas»

Naponia llegaron el pasado viernes a Madrid para presentar los temas de su «De miedo y fantasmas», pero no estuvieron solos: The Clods los acompañaron.

Solo la música es capaz de crear conexiones con otras personas que, de cualquier otra manera, serían completamente imposibles. Naponia es uno de esos casos que demuestran que, además, las casualidades existen. Hace casi tres años nos cruzamos en nuestros caminos y el pasado viernes 25 de enero, nos reencontramos entre música y risas. Venían directamente desde Murcia, pero no estaban solos. Contaban con la inestimable ayuda de los madrileños The Clods, encargados de abrir el bolo. La gente iba llegando a cuentagotas, pero llegaba. Dos bandas desconocidas llenando una de las salas más míticas de Madrid. Cuando esto pasa, no puedo sentir más que orgullo.

Eran pasadas las 22.00 horas cuando The Clods se subieron sobre el escenario. Llegaron dispuestos a presentar sus temas y hacer que el ánimo se viniera arriba. Y lo cierto es que lo consiguieron con creces. Así es como fueron llegando una a una sus canciones. «Sapphire», «Psycho In My Team», «Shake My Blues Away» o «We’re all Dead Inside». Tampoco faltó tiempo para las covers, que sirvieron para que el ambiente se terminara de caldear. Apoteósico final cuando tras pedir con ansia un tema más, The Clods evocaron a The Proclaimers (y a la mítica serie «Cómo conocí a vuestra madre»), con «I’m Gonna Be (500 Miles)».

Ahora sí que sí, era el turno de Murcia y todo su talento. Hacía tiempo que no pisaban Madrid, desde «La Habitación de los Espejos» y ya había ganas. ¿Sabes cuando esperas algo con ansia y compruebas que a más ganas, más tarda en llegar? Pues eso. Eran casi las 23.15 horas cuando Naponia salieron al escenario de la Maravillas. Para entonces, el ambiente estaba lo suficientemente preparado como para poder darlo todo con ellos. Entre ese derroche de actitud y ese talento, ellos también lo pusieron fácil. Al final esa es la magia de los conciertos. Una especie de «win – win», en el que efectivamente, todos nos llevamos algo positivo.

Era el momento de presentar los temas de «De miedo y fantasmas». Aunque sin olvidarnos de aquellos temas que hace casi tres años nos engancharon de Naponia. «La Habitación de los Espejos» también era importante en una noche como aquella. Así llegaron canciones como «El Mosquito», «De Miedo», «Todos los fantasmas» o «El monstruo».

Sin duda alguna, en la noche del viernes, la música fue el motor principal. Pero tampoco faltaron las risas. Esas que siguieron de lleno a los míticos «chistes de bajista» y que paliaban un poco la espera entre canción y canción. Aunque lo mejor de todo fue la capacidad de olvidarte, por segundos, de todo lo que pudiera haber fuera. Solo tú, la música y Madrid.

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