Venturi: «Mi Estúpida Opinión es un disco joven, estúpido y bonito»

«Mi Estúpida Opinión» es el álbum debut de Venturi, con el que han dado un verdadero salto al vacío y con el que los veremos girar este 2019.

Los conocimos hace un año y no conseguimos salir ilesas de sus conciertos llenos de energía. Son Venturi y ya tienen su álbum debut en la calle, «Mi Estúpida Opinión». No los perdáis de vista porque el próximo 2019, su nombre resonará en multitud de salas y festivales. Por el momento, podremos verlos en Sonorama Ribera.

Hace algunas semanas los entrevistamos y esto es lo que nos contaron sobre su nuevo proyecto.

¿Cómo surge el concepto de «Mi Estúpida Opinión», del disco en sí?

Lucas. El disco en sí no lo compusimos pensando en que saldría como álbum. Teníamos las canciones y decidimos juntarlas porque fueron las que quisimos grabar. Pero no lo hicimos pensando en el disco.

Dani. El título sí que vino un poco por el single. De ahí sacamos «Mi Estúpida Opinión», una parte que nos gustaba, porque no somos muy mayores y entonces todavía tenemos estúpidas opiniones [risas]. En realidad, este disco refleja un poco lo que somos ahora.

Jonas. Además, aunque fuera el título de una sola canción, lo escogimos también para el disco, porque creíamos que encajaba muy bien con nosotros, con lo que somos ahora y con lo que queríamos transmitir.

En este disco tratáis diversos temas como el amor, los amigos, las ganas de pasarlo bien o determinadas injusticias. ¿Creéis que a la música actual le falta ahondar aún más en todas estas cosas?

D. A mi no me molesta que las canciones tengan temas genéricos, pero me gusta que haya variedad.

L. Yo creo que al final, plasmas un poco lo que te sale o la situación que estás viviendo en estos momentos.

J. A nosotros, nos gusta plasmar lo que pensamos. Tanto de la sociedad en general, como de la fiesta o los amigos. Pero tampoco queremos dar ningún mitin sobre nada.

D. Eso sí, nos gusta que las canciones den un mensaje o trasmitan alguna sensación. Aunque sea ambiguo y al final, cada uno lo interprete de una manera diferente.

¿Cómo fue grabar en los Estudios Reno?

L. Pues un alivio, la verdad. Conocimos a Isaac Rico gracias a Miguel Ángel de The Royal Flash. Porque estábamos teniendo problemas para grabar un tema y un día hablando con él, nos lo recomendó. Después de eso, nos gustó tanto cómo había trabajado, que a la hora de grabar el disco, decidimos volver a los Reno. Y la verdad es que genial, porque también llevábamos tiempo dando tumbos y nunca conseguíamos plasmar nuestra esencia. Nuestros directos eran muy enérgicos, pero en los discos no lo plasmábamos.

D. Con este disco, ha sido fácil y rápido. Y no ha habido apenas correcciones ni nada que cambiar. Isaac nos ha entendido perfectamente y ha sabido sacar lo mejor de nosotros también.

Un titular que defina el disco.

J. Joven, estúpido y bonito.

Una canción de «Mi estúpida opinión».

D. «Vámonos al centro».

J. Puede que por el momento que estamos viviendo y por nuestra actitud es «Vámonos al centro».

¿Cómo habéis cambiado y qué queda de los Venturi que comenzaron?

L. Lo primero que ha cambiado es que ya no nos vestimos iguales. Ese ha sido el cambio más grande [risas].Además, creo que hemos mejorado mucho en el sonido. Esa es una evolución constante.

J. Pero somos los mismos.

L. Exacto. La actitud y las ganas también son las mismas.

D. Seguimos siendo los mismos, pero en el escenario ya vamos cogiendo peso y tablas. No tenemos el mismo directo ahora que hace un año, por ejemplo.

Siguientes pasos de Venturi.

L. Pues antes de verano queremos hacer una gira de salas, que todavía no tenemos definida. Luego también queremos ir a algún festival. De hecho, nos han confirmado en Sonorama, que nos ha hecho muchísima ilusión.

J. También queremos lanzar nuevo videoclip, el de «Vámonos al centro».

L. Y estamos componiendo nuevos temas. Queda mucho para ver cómo saldrán: si en formato disco, EP, single.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

J. Al principio, teníamos novia los tres y no sabemos si fue por la situación o por qué, pero terminamos rompiendo [risas].

L. Lo que sí que nos pasa cada noche de concierto es que no sabemos cómo va a terminar.

D. Esos días, vaciamos los planes. Y las botellas también [risas].

L. Se me acaba de ocurrir una anécdota. El primer año que tocamos en el FIB fue porque ganamos el Carrefest. El caso es que tocábamos domingo y llegamos jueves, confiando en que tendríamos abono. Abono que al final no tuvimos. Y claro, tampoco teníamos ni camping ni sitio donde quedarnos. Así que terminamos montando nuestro propio camping y nuestra propia ducha incluso, en un descampado que había por allí cerca. El punto es que había unas «chicharras» que no dejaban de molestar durante toda la mañana. Claro, por las noches se callaban, pero amanecía y tela [risas].

D. Además, estábamos al lado de un vertedero.

L. Nos lo pasamos muy bien. Tocábamos el domingo muy pronto y el sábado dijimos de salir de «tranquis». Al final acabamos durmiendo solo una hora y media. Pero oye, al día siguiente, dimos uno de nuestros mejores conciertos.

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