Muñeco Vudú: «Con Gravemente Ilesos seguimos y mejor que nunca»

Mañana viernes 14 de diciembre, los asturianos Muñeco Vudú presentan su último trabajo, «Gravemente Ilesos», en la Costello Club de Madrid.

Diez años de carrera, dos discos a las espaldas y el tercero, «Gravemente Ilesos», recién publicado. Ellos son Muñeco Vudú, vienen desde Asturias, y mañana viernes presentan su último trabajo en la Costello Club de Madrid. Si algo los caracteriza es el huir de cualquier tipo de etiquetas y el primar su música, por encima de cualquier otra cosa.

La semana pasada estuvimos con Ivo Pérez (voz y guitarra), Borja García (guitarra y coros) y Borja Sauras (percusión y coros). Hablamos con ellos sobre su carrera, sobre «Gravemente Ilesos» y sobre música.

¿Cómo surge el concepto de «Gravemente Ilesos»?

Ivo. «Gravemente Ilesos» es ya el tercer disco, hemos pasado por varios momentos vitales y musicales. Así que, para nosotros significa que a pesar de todos los fracasos o perdidos, sigue estando esa parte positiva. Es ese juego de palabras: el aquí seguimos y mejor que nunca.

Un titular que lo defina.

Ivo. Disco de estudio.

Borja. G. Sí, disco de estudio, pero sin renegar de la frescura y de la inmediatez. De hecho, uno de los temas es en directo. En definitiva, es un disco de estudio que aglutina todas las capacidades de la banda.

Una canción.

Ivo. Te diré, que en este disco, por primera vez, me he quedado contento. Aunque luego lo miraremos con perspectiva y lo analizaremos. Pero hoy por hoy, me cuesta quedarme solo con una canción.

Borja. G. Yo, desde mi punto de vista, «La calle del medio». Me parece un tema con muchas dinámicas y con un toque rockero. Al final, ese es mi papel [risas].

Borja. S. Es que hay varias. Está «Charcos de sangre», que me gusta mucho por la atmósfera que crea. «Antídotos (de andar por casa)» también me gusta, pero porque las canciones con arreglos diferentes me encantan. La de «100 fotos» también porque es cañera y tiene un toque sórdido. Y la de «Gravemente Ilesos», me parece muy bonita, es como un vals, y tiene un rollo melancólico. Al final, todas tienen algo y te van contando una historia, que pasa por diferentes fases.

Al hilo de lo de la historia, ¿creéis que se está perdiendo el poder del disco como discurso?

Ivo. Totalmente. Creo que últimamente vuelve. Siempre ha existido ese concepto, más por parte del artista que por parte del público. Como consumidores, nos hemos pasado más al formato single y no nos hemos parado a valorar ese esfuerzo o ese toque que tiene de empaque un disco entero. Y a partir de ahí, los artistas se han sumado al carro de los singles. Pero que no se acabe nunca el gusto por los discos, se escuchen en el formato en el que se escuchen.

Borja. S. Yo no lo escuché, pero Rosalía ha construido todo un disco en torno a un libro. Y, de hecho, ha estructurado las canciones en capítulos ordenados.

Borja. G. Al fin y al cabo, hay muchos discos conceptuales de ese estilo.

¿Por qué tanta variedad de géneros dentro del disco?

Ivo. Tenemos la mala costumbre de querer etiquetarlo todo y que todas las canciones estén encasilladas dentro de un mismo género. A nosotros eso nos da bastante igual. Nosotros, dentro de unas limitaciones, queremos tener cierta libertad a la hora de experimentar cosas nuevas. Una vez ya estás dentro, siéntete tranquilo con hacer lo que te dé la gana.

Borja. G. Al final es juntar y mezclar las influencias de todos los que formamos parte de la banda.

Ivo. De todas formas, quien se relaje y escuche el disco, se va a dar cuenta del hilo conductor. Al final, nosotros siempre hemos peleado por hacer canciones bonitas. El sonido o el sello propio lo terminas encontrando.

Borja. S. Hay variedad de géneros, pero se percibe el estilo de la banda.

¿Cómo ha sido esa evolución, cómo ha cambiado Muñeco Vudú?

Ivo. Es que han cambiado muchísimas cosas. Ha cambiado la formación, además de que cada disco era de una época y una etapa diferente, grababa gente distinta.

Borja. G. Pero nunca perseguimos el cambio porque sí. En cada época, te pillan unas circunstancias diferentes, así que cada disco termina siendo un poco un reflejo de ello. Pero nunca nos hemos planteado, de manera consciente, el cambiar o el girar hacia un lado. Siempre se ha dado de manera natural. Al final, el momento determina el resultado.

¿Y cómo veis el panorama de la industria musical?

Ivo. Yo veo que hemos pasado de no entender nada, con todas esas nuevos agentes y con todas esas maneras tan clásicas de manejarse en la música; a un punto completamente diferente, de entender cómo funciona todo.

Borja. G. Sí, y de adaptarte también a los nuevos tiempos de la industria. Al final, ahora mismo, hay muchísimas más opciones que antes dentro de la industria.

Ivo. Hubo un momento en el que andábamos todos perdidos, preguntándonos: «¿pero qué es esto del Facebook?». Ahora, tienes que tener un buen equipo, gente de comunicación, etc. Pero en ese momento inicial, muchos abandonaron. Y ahora parece que todo se vuelve a entender y se toma con más naturalidad.

Borja. G. A ver, también a la hora de delegar funciones, influye mucho el factor económico. Antes éramos músicos, pero también un poco mánagers. Ahora se ha entendido el concepto: el músico tiene que tocar, el mánager conseguir bolos, la gente de comunicación tiene que tener acceso a los medios. Creo que es la manera en la que debe hacerse, pero contando siempre con pasta.

¿Cómo afrontáis el concierto de presentación en Costello Club?

Ivo. Muy bien, con muchas ganas de que venga la gente y se lo tomen como una diversión. Tenemos muchísimas ganas de tocar sin parar. Estamos en el punto en el que necesitamos un poco de feedback. Así que ilusionados.

Borja. S. Nosotros tenemos las ganas y aseguramos el rato agradable, pero queremos ver la respuesta de la gente.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Ivo. Yo, personalmente, me ha arruinado.

Borja. G. Yo he invertido mucha pasta en guitarras, equipo y demás. Yo veo gente que gira toda su vida con la misma guitarra y me da cierta envidia [risas]. Luego cosas, venirte desde Asturias durmiendo poquísimo y comiéndote horas y horas de carretera.

Borja. S. Básicamente, empezar a tocar a escondidas de mi familia. Cuando empecé a tocar en casa la guitarra, no hubo problema. Pero llegó un punto en el que me agencié con una batería, la escondí en una nave industrial y comencé a tocar con mi banda, sin que mi familia supiera nada. Al final, me pillaron porque aparecí en el periódico. Se me fue un poco de las manos, aunque yo solo quería tocar.


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