Cocktail Musical celebra su octavo aniversario por todo lo alto

En la celebración del aniversario, no faltaron las actuaciones de dos grandes bandas del panorama nacional: Eladio y los Seres Queridos y Nixon.

Hay fechas marcadas a fuego, celebraciones que solo vivirás una vez en la música, conciertos que se quedan para siempre en la memoria, grupos con los que conectas desde el primer instante. Nunca dejaré de decir que la gran fiesta de la música es, precisamente esto. Pero es que cuando estás celebrando el octavo aniversario de un blog amigo como es Cocktail Musical y lo haces con verdaderas «bandazas» como Eladio y los Seres Queridos y Nixon, ya nada importa. Y es que el pasado viernes 16 de noviembre, Moby Dick ardió completamente con la actuación de ambas bandas.

Eladio y los Seres Queridos fueron los primeros en abrir la veda. Sin haberlos escuchado previamente, fueron la gran sorpresa de la noche. Con un directo brutal, los gallegos hicieron un breve pero intenso recorrido por algunos de sus temas más emblemáticos de su carrera. Si «Algún Iluminado» se hubiera atrevido a decir algo negativo de este bolo tan especial,el público habría respondido cantando hasta el final cada uno de las canciones de la banda. Desde «Están Ustedes Unidos» hasta «Tormenta», pasando por «Carlota se fue». Una a una, fueron apareciendo también otos temas como «Los Dinosaurios», «Eternamente», «Non quero perderte» o «Miss Europa».

Demasiado rápido pasó el concierto de la banda liderada por Eladio Santos. Pero no faltó final sin que nos demostraran que cualquier «Tiempo futuro» podrá ser mejor, siempre y cuando actuemos «Con el corazón en la mano».

Nixon pusieron punto y final a la noche. Desde el principio supieron engancharnos y atraernos hacia ellos con «La Fiesta» tan «Tribal» que montaron. Con esa «Fuerza Gravitacional» que los caracteriza, no nos dieron tregua en ni un solo momento. Pero tampoco la queríamos. En cero coma, entramos en calor con ellos. Y es que ese «calorcito» del sur, solo lo podían traer ellos desde Almería. Consiguieron que entráramos en un mundo paralelo, un mundo que no era más que una «Utopía», pero del que no habríamos salido en la vida.

Una hora de concierto que se pasó como un suspiro y que, sin duda, nos hizo entrar en una especie de «Muerte Dulce».

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