Chloé Bird: «The Light In Between es un disco muy realista»

La artista lanzó hace apenas unas semanas su nuevo trabajo, «The Light In Between», con el que comenzará a girar por toda España.

Al fin ha llegado «The Light In Between», como una luz en medio de tanta oscuridad. Es el nuevo trabajo de Chloé Bird que, en contraposición a «The Darkest Corners of My Soul», se muestra como un trabajo mucho más realista. Además, es el primero que cuenta con la producción de Guillermo Quero.

Hace unos días estuvimos hablando con Chloé y esto es lo que nos contó sobre su nuevo álbum

¿Cómo surge el concepto de «The Light In Between»?

Yo nunca sé que voy a hacer un disco, ni cómo lo voy a hacer, hasta que estoy a punto de terminarlo. Nunca soy muy consciente del proceso de creación. Sí que es verdad que desde 2015 cuando publiqué «The Darkest Corners of My Soul», fui componiendo nuevos temas. Me di cuenta de que todas tenían un denominador común: la luz. Y ya que el disco anterior era muy oscuro y más introspectivo, me pareció buena idea hacer un disco de contraste a ese. «The Light In Between» es más optimista, no tiene letras tan desgarradoras, son más comunales.

¿Son un poco la cara y la cruz?

Sí, aunque quizás no impliquen tantísimo contraste. Porque lo lógico tras lanzar un disco oscuro, habría sido componer uno completamente blanco. Pero quizás sí que sea más bien una evolución. «The Light In Between» es más bien realista, como diciendo que somos capaces de lo peor y de lo mejor. Es como la luz que se cuela entre las grietas. De ahí, también la portada, en la que aparece un pequeño hilo dorado. Está basada en la filosofía kintsugi, arte japonesa basada en la reparación de objetos de cerámica, mediante la reconstrucción.

¿Cómo ha evolucionado Chloé Bird desde «The Darkest Corners of My Soul»?

La forma de trabajo ha cambiado bastante. Es la primera vez que cuento con un productor musical, que es Guillermo Quero. La de los anteriores trabajos la llevaba yo y era una mochila con la que no quería cargar. Así que delegar en otra persona, para mí ha sido un trabajo duro, porque no estoy acostumbrada. Y lo cierto es que estoy muy contenta, porque hemos investigado y experimentado a nivel instrumental con muchas canciones. Esa ha sido la parte más interesante de grabar el disco.

Un titular que defina el disco.

No sabría decir, es muy difícil [risas]. La luz que nos cura, la luz que ilumina nuestras vidas.

Una canción del álbum.

La verdad es que es complicado, porque todas son como mis hijitas [risas]. Pero si tuviera que decir una, que es de la que me siento más orgullosa, sobre todo por la parte instrumental, es «The end of the masquerade».Fue una de las últimas que compuse para el disco y fue en la que más desarrollé mi parte «pianística».

¿Vas a explorar más esa vía instrumental?

Pues no lo sé, la verdad. Me gustó mucho hacer ese tema y es uno de los que más disfruto en los directos. Ese puntillo que te da el: «puedo cagarla en cualquier momento». No lo sé, pero quizás sí que siga explorando un poco más el piano, que es la base de mi música. Estoy en un punto en el que me siento más libre a la hora de explorar. Siempre he sido muy auto-exigente, pero poco a poco estoy aprendiendo a liberarme de toda esa presión y de todas esas cargas.

¿Cuáles son los siguientes pasos de Chloé Bird?

Todavía quedan por cerrar detalles, pero pasaré por Badajoz y Valencia antes de que acabe el año. Pero irán saliendo poco a poco, porque son cosas que estoy compaginando con una obra de danza con la que estamos girando también.

¿Cuál es la mayor locura que has hecho por la música?

Muchas tienen que ver con la música y la falta de dinero [risas]. Por ejemplo, me he ido a París en coche, solo para ver un concierto. Fueron muchas horas de viaje pero mereció totalmente la pena ver a Damien Rice en vivo.

También he hecho otras locuras, como llevar un piano de 30 kilos tú sola por la calle. Y obviamente, acabar con el hombro dislocado. O volverte a casa después de un concierto en el que diluvió, porque no podías quedarte a pasar la noche. Luego me pasó que fui a Colombia a tocar y estuve dos días tocando y tres viajando [risas].

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