La noche en la que Dorian infundió «Justicia Universal» en Madrid

El pasado fin de semana, la banda catalana presentaba su nuevo trabajo, «Justicia Universal», en la capital. Tres fechas con tres «sold out».

No sé si el azar existe o muchas veces, todo tiene explicación lógica y medida. Lo que sí sé es que hay conciertos que merece la pena vivirlos, porque se anticipan como especiales, únicos, gigantes. Dos años, veinticuatro meses han pasado desde que Dorian se despidieran de Madrid con «Diez años y un día». Desde la misma ciudad y, justamente, desde la misma sala. Y es que el pasado fin de semana regresaron, pero en esta ocasión, para repartir una buena dosis de «Justicia Universal». Era el gran regreso de Dorian. Y no podía ser de otra manera que con casi tres Rivieras al borde del «sold out» (en dos de ellas lo consiguieron, la tercera estuvo a punto).

No estaban tampoco solos. Rompiendo el hielo se encontraba Betacam que, presentando su nuevo trabajo «Mítico», se salió, consiguiendo captar y hacer bailar a todo el público que allí se encontraba. Poco más de una hora de actuación hasta que a las 22.00 horas, puntuales, llegó el turno de los catalanes. Luces fuera y la breve intro anticipaban lo que estaba por llegar. Uno a uno fueron apareciendo sobre el escenario. Era el momento de presentar una a una las canciones del nuevo álbum, a la vez que recordaban los temas más míticos de la banda.

«La Isla» fue la primera en aparecer tímidamente, acompañada por la mítica y súper reconocida «Verte Amanecer», con la que el público gritó y cantó hasta dejarse los pulmones. Y era tan solo el principio. Solos o acompañados por «Algunos Amigos», todos fuimos capaces de sentir «El temblor» que estaba teniendo lugar bajo nuestros pies. Justo ese, fue el momento perfecto para infundir una buena dosis de «Justicia Universal», junto a Rayden. Un acto heroico, que nos dejó con cierto encogimiento de corazón que hasta «Duele».

Y justo entre tantas «Noches Blancas», todos nuestros «Vicios y Defectos» comenzaron a relucir. Miedo y ganas de huir, del que no nos pudimos desprender ni con todas las «Buenas Intenciones» del mundo. Al final, con «Llévame» nos trasladamos directamente al mayor «Arrecife» conocido y por conocer. Y allí permanecimos, cantando, «Hasta que caiga el sol».

Con «Señales» todo comenzó a acabar. O quizás no, porque Dorian todavía tenía que transportarnos muy lejos de allí. Y es que de camino a «Cualquier otra parte», pasamos antes por diferentes «Paraísos Artificiales». Así es como querían despedirse. O tal vez no, porque como «Cometas» atravesando el sistema «Solar», volvieron a aparecer en el escenario, para rememorar tres de sus temas más míticos y queridos. No podían faltar «La mañana herida», «La tormenta de arena» y «Los amigos que perdí».

Sin duda, fue un gran espectáculo. Juegos de luces, mucho confeti y globos. Sin duda, fue la gran fiesta que Dorian quería dar. Fue la gran fiesta que nos querían regalar. Y nosotros, supimos disfrutarla. ¿Si se quedó algo en el tintero? Quizás algún tema, como «Tristeza». Aunque para tristeza, la nuestra nada más salir de la sala.

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