Koel: «Brújula, como cualquier viaje, es una lluvia de emociones»

Los granadinos publicaron recientemente su nuevo trabajo, «Brújula», del que nos hablaron hace unos días.

¿Cómo surge el concepto de «Brújula»?

«Brújula» surge cuando se agotó «Superforma», en el sentido de que ya nos habíamos recorrido la mayoría de salas de España un par de veces y teníamos ya alguna idea en la guantera. Así que sentíamos la necesidad de darle salida. La idea se ha ido formando desde ese momento inicial, hasta hace poco que el disco adquirió toda su forma en el estudio. Verdaderamente, no ha sido una idea que surgió en un momento. Ha sido más bien un proceso evolutivo.

El título es revelador, pero no sé hasta que punto lo es.

La brújula significa muchas cosas. A muy pocos artistas les gusta decir de qué trata su canción. En este caso, es algo muy personal. Aunque ha habido gente que nos ha dicho que le recuerda a determinadas situaciones de su vida o a alguna persona. Al final, cada uno se la lleva a su terreno individual.

Pero imaginamos que te refieres más al concepto en sí del disco, ¿no?

Exacto. 

En un punto, vimos que esta canción adquiría un nuevo sentido, el de: «vamos en una nueva dirección». Entonces la brújula tiene un nuevo sentido simbólico, el de guiarnos cuando no sabemos muy bien por dónde ir. Ese es un poco el concepto. Aunque al final, hemos terminado por dejar de lado la brújula, preferimos dejarnos llevar. Si nos perdemos a mitad de camino, ya nos encontraremos.

La brújula de polaridades locas [risas].

¿Cómo fue trabajar en los Estudios Reno con Luca Petricca?

Nosotros hemos trabajado en realidad, en loes Estudios ES de Granada. Fue donde se grabó con el equipo de La Madre. Allí trabajamos con Javier Serrano de Supersubmarina, sobre todo, el tema vocal. Y cuando ya estuvo gran parte del trabajo hecho, porque somos mucho de llevar el material pregrabado, fuimos a los Estudios Reno con Luca. Y la verdad es que ha sido un lujazo, nos hemos entendido a la primera y apenas hemos tenido que rectificar nada. Ha sido todo muy fluido. Al final, estamos muy contentos. Así que muy seguramente repitamos.

Un titular que defina el disco.

«Brújula», como cualquier viaje, es una lluvia de emociones.

Una canción.

Cada uno tenemos una y cada día es diferente. Siempre decimos que sin alguna de las doce canciones, el disco dejaría de ser lo que es.

¿Cómo han sido las primeras reacciones?

Han sido muy positivas, la verdad. El movimiento genera movimiento. Hemos publicado un disco, nos hemos movido para darlo a conocer y la gente ha generado un nuevo movimiento. Ha sido una pasada, el público ha reaccionado súper bien y nuestra gente más cercana ha cambiado por completo el concepto sobre nosotros.

¿Cuáles son los siguientes pasos de Koel?

Movimiento [risas]. En realidad, no hemos planificado nada. Al igual que el disco, queremos que esta gira vaya surgiendo poco a poco. No salimos a la calle con 10 o 15 fechas. La idea es que vayan llegando. No nos generamos metas, ni tenemos pretensiones. Así que que venga lo que tenga que venir y que la brújula loca nos lleve donde nos tenga que llevar.

¿Qué es lo más loco que os ha pasado siendo Koel?

La vez que tocamos en la Maravillas. Llegábamos súper tarde e íbamos muy justos al bolo. Fuimos a aparcar la furgoneta a un parking e íbamos tan agobiados que, al meter el coche, no nos dimos cuenta de la altura. La metimos y se quedó pillada. Pero la dejamos en mitad del parking y nos fuimos a tocar. Hay otra muy buena, que no vamos a decir en qué sala fue, estábamos en mitad del bolo, tuvimos que para el concierto, bajar del escenario y cerrar la puerta del baño. Por culpa del olor que salía. A punto de vomitar [risas].

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