Milongas Extremas o cuando el folclore rioplatense atraviesa fronteras

La banda uruguaya Milongas Extremas se encuentra en plena gira española, en la que está presentando su nuevo espectáculo.

Directamente desde Uruguay, llegan Milongas Extremas, banda en la que el folclore rioplatense y el rock se mezclan y resurgen. Ayer actuaron en la capital, pero es que la gira por España aún no ha terminado. De hecho, está en pleno apogeo. Y es que aún quedan fechas por Bilbao, Barcelona y Sevilla. ¿Listos para re-descubrir las canciones de Extremoduro, mezclado con el más puro estilo milongas?

¿Cómo surge la idea de rendir homenaje a Extremoduro?

Nosotros tenemos dos discos. En el primero, quisimos reunir todas esas canciones que ya tocábamos y versionábamos, con guitarras criollas. Un formato típico del Río de la Plata. Había como unos 20 temas, que llevábamos a los directos. Y como la banda ya quería crecer, decidimos grabar ese primer disco, que eran todo versiones de Extremoduro. Eso fue en 2012. Y en 2016, vio la luz el segundo disco, que ya son temas propios y colaboraciones con algunos amigos. En él, quisimos volcar todo lo que veníamos haciendo, pero con otras composiciones.

¿Por qué llevarlo todo al lado del folclore rioplatense?

Es algo que se hizo siempre en Uruguay. Hay muchos artistas que lo hacen con muchos estilos. Al final, todos ellos se mezclan. Lo que nos pasó a nosotros es la posición desde la que el cantor de milonga canta, es muy similar a la de Robe de Extremoduro. Entonces, al probar, nos dimos cuenta de que sonaba bien y de que el mensaje llegaba. Para nosotros fue muy interesante y lo vivimos de una manera re-linda. Aún con cuatro guitarras criollas, hay mucho de Extremoduro en lo que hacemos.

En su momento, Robe Iniesta dijo que erais el único grupo de versiones, capaz de aportar un sello diferente.

Capaz que antes nadie los versionaba. Porque para nosotros, la versión muestra otra perspectiva de los temas, es como agarrar algo y llevarlo a otro terreno. Entonces capaz que no haya ningún otro grupo que haga lo que hacemos nosotros con las canciones de Extremoduro, a las que damos nuestra propia personalidad. Y suenan completamente diferentes, porque somos cuatro guitarras, pero también cuatro voces.

Además, Extremoduro no es una banda hiper conocida en Uruguay. Ahora sí que empiezan a sonar más. De hecho, comenzaron a vender discos en Latinoamérica, a partir de 2014. Antes llegaban algunos, pero muy pocos. Nosotros en 2008, empezamos a tocar canciones de ellos y la gente apenas se las sabía.

¿Y cómo llegan Extremoduro a vuestras vidas?

En realidad, por conocidos y amigos, que comenzaron a escuchar a Marea y Extremoduro. Al principio, no nos gustaban mucho, porque estábamos acostumbrados a escuchar rock en inglés o rioplatense. Y nos parecía raro al principio, escuchar rock con el acento de acá. Pero nos terminaron gustando. Al final, con el boca a boca, la gente comenzó a escucharlos más por allá.

¿Cómo han evolucionado Milongas Extremas en esta década?

Seguimos siendo los mismos, en realidad. Pero cada vez, con desafíos más grandes y con proyectos más difíciles de encarar, ya que eso es lo que al final te hace crecer. Al final, la idea es viajar más, recorrer más escenarios y más grandes.

Hemos girado mucho por Uruguay. Y, al final, Montevideo tiene millón y medio de habitantes; y el resto de país, otro millón y medio. Así que tenemos que esforzarnos mucho en cambiar nuestros espectáculos. Porque no vamos a tocar todos los meses, las mismas cosas. Así que procuramos publicar cada dos años material nuevo. Y eso es lo que hemos hecho hasta el momento. Aunque no hemos dejado de versionar temas de Extremoduro.

¿Cómo afrontáis la visita por España?

Lo vivimos minuto a minuto, como un verdadero desafío. También venimos con mucha menos incertidumbre que la vez anterior. La verdad es que estamos re-contentos de volver, se nos pasaron tres años. Cuando vinimos en 2015, queríamos regresar prácticamente al año siguiente.

De todos modos, estuvimos trabajando mucho por allá, porque es mucho más sencillo que alguien empatice con nosotros allá, aún sin conocer a Extremoduro. Nosotros sabemos que las letras de la banda son profundas y llegan, pero por nuestra manera de llevarlas al escenario, con un cuarteto de cuerda, es más fácil que el público uruguayo, argentino o brasilero conecte con nosotros. Porque el sonido es mucho más familiar. Venir acá a tocar canciones de Extremoduro en formato milonga, es un desafío. De hecho, en 2015 creíamos que el experimento no iba a funcionar, pero no fue así.

Esta vez venimos sin expectativas, pero con muchas menos incertidumbres. Venimos para volver a insistir en ciudades en las que ya estuvimos y para descubrir nuevas. Lo bueno, es que siempre hay gente que agita y nos pregunta que cuándo volveremos.

Un titular que defina este último trabajo.

Temprano. Es «electric feel». La verdad es que salió muy rápido y quedó muy fresco. Casi todas las canciones eran «nuevitas». Aunque lo cierto es que venimos más a presentar el nuevo espectáculo.

Un titular que defina el espectáculo.

«Vení» a verlo. Es algo que no se puede explicar, solo se puede vivir.

Es, quizás, un problema nuestro. El no saber grabar los discos tal cual sonamos en los directos. Aunque en realidad, son dos mundos paralelos. Nosotros escuchamos los discos y nos encantan, pero luego los vivos no tienen nada que ver. La tensión es diferente. Además, hay mil cosas por medio. En los conciertos, siempre hay una electricidad que en los discos no se percibe.

¿Qué es lo más loco que os ha pasado siendo Milongas Extremas?

Pasaron cosas muy locas [risas]. Hay una cosa muy loca y muy linda, también. En Buenos Aires, la gente es muy sentimental. Este año tocamos allá y vino una familia, con un bebé pequeño. La cuestión es que la mamá nos contó que tuvo el parto en su casa, escuchando a Milongas Extremas. Y esa gente nos va a ver, con la niña muy chiquita.

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