La Raíz se despide de Barcelona, al grito de «Nos Volveremos a Ver»

Los valencianos La Raíz se despidieron de Cataluña el pasado fin de semana, en los que fueron sus últimos conciertos como banda

Hay conciertos por los que merece la pena pegarte cientos de kilómetros. Hay conciertos por los que merece ir a lo loco, sin saber hasta última hora si vas  a entrar o no. Porque hay conciertos que saben a despedida y sabes a ciencia cierta que no se repetirán jamás. Da igual que sean en Madrid, Bilbao, Valencia o Barcelona. Como si hubiera sido otro país. Con esa sensación de melancolía, tristeza y ganas de disfrutar de uno de los últimos coletazos de La Raíz, nos plantamos el pasado 20 de octubre en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Era la última cita en Cataluña. Y no estaban solos, porque la banda de rap Tribade los acompañaron, siendo las encargadas de abrir este espectáculo tan especial. Con una alta carga social, Bittah, Sombra Alor y Masiva Lulla, nos cantaron temas como «Hija de la luna», «Mujeres», «La Purga» o «Gaupasa». Gran descubrimiento el de la banda barcelonesa que, con su gran puesta en escena y su lucha, nos acabaron ganando por completo.

Y, al fin, llegó el gran momento. Apenas pasaban las 10 de la noche, cuando los primeros acordes de «La Miseria de sus Crímenes» empezó a sonar y la voz de María Medina «La Morronga», recitó aquello de:

«Quisiera saber por qué estoy
en esta cárcel metido
tratado como un bandido
que no quiero ser ni soy».

Emoción por las nubes, gritos y ganas de vivir una de las grandes despedidas de la banda. Uno a uno, los miembros de La Raíz comenzaron a salir sobre el escenario. Era el momento de «Entre Poetas y Presos». Los valencianos estaban por la labor de demostrarnos que «Así en el cielo como en la selva», siempre estaremos en «El lado de los rebeldes».

Poco a poco, fueron llegando canciones. Con «Borracha y Callejera», dieron el pistoletazo de salida a «La voz del pueblo». Un pueblo que, incansable, no dejaba de cantar y que, inevitablemente, comenzó con los pogos justo cuando llegaba «Muérdeles». Intensidad que se acentuó cuando, convertidos en cazadores, atrapamos a todos los «Jilgueros» que, en esos momentos, nos acechaban a lo largo y ancho de esta «Selva Asesina».

Momento de bajar de esa noria emocional, cuando llegó «El Tren Huracán», tema dedicado a El Cristo. Vecino de Gandía y amigo de la banda que falleció hace ya una década, «por querer llevar una vida muy parecida a la de muchos artistas».

Y tras este merecido y emblemático homenaje, llegó el turno de hablar de «Nuestra Nación», la misma en la que siempre «Llueve en Semana Santa». Pero como todo, cada canción nos preparaba para la siguiente y las emociones siempre a flor de piel. «Por Favor» dio paso a uno de los temas más emocionantes. Con Sandra Monfort y su guitarra, llegaba el turno de «Suya mi Guerra», ese particular grito para recordar a los combatientes que cayeron en defensa de la República. También hubo tiempo para que desfilaran «El Circo de la Pena», «Elegiré» y «Radio Clandestina». Con un paréntesis muy especial, para tocar «L’Empordà», de Sopa de Cabra.

Quedaba muy poco tiempo de concierto. Las primeras lágrimas comenzaban a asomar, aunque nada quitó las ganas de hacer el último pogo. Todos juntos en «La Hoguera de los Continentes», cantamos «El Mercurio» y alzamos aún más la voz en «Rueda la Corona», mientras nos resguardábamos a «La Sombra de la Sierra».

Sin duda, fue una de las noches más emotivas que jamás habré vivido. Tiempo para cantar como si no hubiera un mañana, tiempo para echar los restos y tiempo para recordar, con emotividad, todo lo que La Raíz nos ha regalado como banda en estos 12 años de carrera. De hecho, el propio Pablo Sánchez fue quien recordó que, a pesar del parón, siempre seguirán siendo los mismos. Precisamente eso es lo que los hace únicos. Así que ojalá sí, ojalá eso de «Nos Volveremos A Ver».

 

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