A medio camino entre el rock, el glam y la música electrónica, Lemozine presenta su nuevo trabajo: «Things We Should Say». Hace apenas unas semanas, lo presentaron en Hard Rock Madrid y en Basik Sessions. Este disco es su gran apuesta por el rock, el glam y la música electrónica. Y con él, pretenden escalar a lo más alto.
¿Cómo surge el concepto de «Things We Should Say»?
Surge un poco por la necesidad de la banda de crear un disco propio. El núcleo sería el rock, pero teniendo en cuenta las influencias que teníamos cada uno, en nuestro día a día. Hemos escuchado desde metal hasta electro o funk. A pesar de todo ello, la idea era crear un producto totalmente nuevo. Y es que, al final, hacemos rock del siglo XXI, con todas las influencias actuales.
¿No es complejo encajar todas estas influencias musicales?
Claro que lo es. En ciertos momentos, hemos tenido que parar y decir: «esto se nos va un poco de las manos». Aún así, no nos hemos reprimido. Esto es lo que somos y así lo hemos transmitido en el disco.
¿Cómo fue ese proceso de creación y composición?
Dave y Raúl comenzaron hace tres años con el proceso de creación. Comenzaron con la misma idea, pero en catalán. De hecho, llegaron a grabar pero vieron que no funcionó. Así que volvieron a pensarlo y decidieron que fuera en inglés. Para darle un toque internacional y porque al final, el inglés es la lengua materna del rock. Así que hicieron un casting, que fue donde me presenté y me seleccionaron. Ahí fue donde comencé a aportar toda la parte de letras, y ellos toda la composición y creación.
¿Con qué dos o tres palabras definiríais el disco?
Este trabajo es un trabajo orgulloso. Este disco es producto de dos años intensos de trabajo. Es un disco muy trabajado y muy producido. Por eso, lo presentamos con mucho orgullo. Aunque también me gusta presentar el disco como un viaje musical. Porque al final le hemos añadido estos paisajes sonoros, que son cuatro temas nuevos. Es como un libro. Este disco tiene muchos altibajos, tiene de todo.
¿Qué pesa más: la letra o la música?
Creo que al final es el conjunto de ambas cosas. No habría canciones si no tuviéramos una letra definida. La letra es importante. Siempre buscamos que no sea tan obvio o tan banal. Buscamos un poco las sutilezas, pero sin llegar a ser predicadores. Luego, siempre buscamos los detalles en cuanto a melodía se refiere.
¿Cómo surge el concepto de «Silly Song»?
«Silly Song» surge un poco en las manos de Dave y Raúl, tras el suceso en la Sala Bataclan (París). Todo surgió al día siguiente del atentado y a todos nos dejó como mudos. Ellos dos habían quedado ese día en el estudio y los dos estaban conmocionados por el suceso. Así que la canción fue puro resultado de la emoción. Así que todo fue resultado de la emoción del momento, fue una necesidad de hablar y de contar, pero no desde la crítica. «Silly Song» surge como una celebración de la vida y de todo lo bueno que tenemos alrededor.
Tras los atentados de Bataclan, sentíamos que nos habían atacado. Y «Silly Song» fue nuestra particular demostración de que nos lo pasamos bien haciendo música. Fue nuestra manera de disfrutar lo que hacemos, pero permaneciendo ojo avizor de todo lo que nos rodea.
¿El resto de letras tienen el mismo peso?
Sí, a ver, nos gusta trabajarlas y prestarles cierta atención. Nos gusta hablar de la sociedad en la que vivimos o de la sociedad que nos esclaviza. Tratamos de hacer una pequeña llamada a la sociedad en la que vivimos. Pero esta llamada, siempre la hacemos con humor. Nos gusta predicar, pero también nos cachondeamos de nosotros mismos.
¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música, como banda?
Ayer cenamos en pijama [risas]. Bueno, aún no hemos tenido grandes momentos como banda. Pero en el escenario, sí que nos gusta divertirnos y gamberrear un poco. Nos gusta gritar y saltar como locos.