Delaporte: «One y Uno conforman el primer episodio de la banda»

«Uno» es el segundo EP del dúo y el primero en castellano. Junto a «One», es la carta de presentación de Delaporte

Es una de las bandas más prometedoras de España. Delaporte es el dúo formado por Segio Salvi y la propia Sandra Delaporte. Con un estilo a medio camino entre la electrónica y los ritmos latinos, han mostrado al público su primer episodio como banda: la simbiosis perfecta entre sus dos primeros EPs, «One» y «Uno».

¿Cómo nace el concepto de «Uno»?C

«Uno» surge de las ganas que teníamos de hacer electrónica en castellano. «One» era un disco que nos gustaba y que nos representaba mucho, porque surge de todo lo que nos inspira, nace de toda esa electrónica anglosajona. Pero queríamos buscar una sonoridad similar, pero en castellano. Fue un reto. Además, quisimos experimentar con elementos latinos.

«Uno» también tiene más luz que «One». Aunque es cierto que «Pájaro Salvaje» abre un poco más, «Uno» sigue más con esa sintonía. Nos salió solo, además. Creemos que, en cierto modo, se debe al pasarnos al castellano y al introducir elementos latinos, a pesar de las referencias anglosajonas.

¿Qué referencias a «One» hay en este nuevo EP, más allá del título?

Los dos EPs juntos conforman el primer episodio o capítulo de Delaporte. Además, resume todo lo que nos ha pasado desde octubre de 2017 hasta febrero de 2018. Ahora estamos con todos los conciertos de «Uno» y «One». Y vamos a sacar también un single en breves. Single que ya formará parte del episodio dos de la banda.

¿Cómo definirías «Uno» en dos o tres palabras?

No nos han hecho nunca esta pregunta. «Uno» es luz, ritmo y sinceridad.

¿De qué manera habéis evolucionado de un EP a otro?

Siempre teníamos en la cabeza el sonido anglosajón y queríamos cuidar mucho eso. Pero con «Uno» nos hemos abierto más a nuevos ritmos, a que suene un poco más nuestro. Ha sido un total desarrollo de nuestro camino.

En «Uno» hemos metido muchas influencias oscuras que nos gustan, pero luego, nuestra manera de componer es distinta. Nos gusta pasarlo bien y hacer el tonto. Que en realidad, somos oscuros, pero en este momento, es más natural este tipo de música.

Con el auge del trap, electrónica y los sonidos latinos, ¿no es un poco arriesgado hacer este tipo de música y caer en lo mismo que hacen los demás?

Creemos que, siendo sinceros y buscando un sonido propio, no. Nosotros hemos trabajado mucho para encontrar ese sonido. Al final, no es arriesgado porque hablas desde tu punto de vista y desde tu sonido. Hablas desde algo propio. En nuestro caso, creemos que no es arriesgado, porque no se puede identificar con nada.

Más que arriesgado, es un reto. Hay que saber beber de todas esas corrientes que están en auge y nos gustan, pero sin caer en lo obvio. Además, nosotros somos muy críticos con nuestro trabajo y no nos gusta escuchar más de lo mismo, nos acaba aburriendo.

¿Cómo contribuye Delaporte al desarrollo de este género y, a su vez, cómo se diferencia?

Contribuye buscando algo personal y no intentando sonar exactamente como los demás. Por ejemplo, si vas a una discoteca de trap y reaggeton, siempre suena lo mismo. La parte tropical, en Madrid, mola más. Al final, con toda esta ola siempre se escuchan temas muy parecidos entre sí. Es una realidad, pero para nosotros no es un objetivo.

Nosotros, aunque tenemos una base electrónica, venimos de otros estilos como el soul o el jazz. Unos estilos en los que la canción está muy cuidada. Así que es lo primero que buscamos.

En vuestro caso, nos llaman mucho la atención las letras. Vemos que están muy cuidadas.

Sandra. Sí, es así porque de algún modo, en las canciones termino hablando de mi. A pecho abierto. Y quizás por eso es más fácil conectar con las canciones. Si no te mojas, al final hablas de cosas que no te afectan. Si el público no percibe ese toque personal, probablemente no conecte con el tema. O no lo haga de la misma manera.

Venís de otros estilos, pero al final, ¿por qué experimentar con la electrónica?

Sandra. Yo estaba acostumbrada a escuchar funk, soul, jazz. Pero con 20 años, un amigo me puso un disco de «Jungle» y flipé. Ya no he dejado de oír este género.Y me he vuelto una loca enferma de sonidos, experimentos. También Sergio ha alimentado mucho esa parte, porque él lleva haciendo electrónica toda la vida. Te metes ahí y es un no parar.

En los directos, ¿las mezclas son tal cual el disco o experimentáis según la energía que desprenda el público?

La verdad es que improvisamos bastante. Hacemos el tema tal cual es hasta el final, para que el público lo identifique. Pero a partir de cierto punto, empezamos a abrirlo. Y las estructuras también las variamos.

Es diferente. Para el disco siempre tienes que pensar en radio-fórmula y en estructuras que no se salgan mucho de los tres minutos. En directo, te puedes permitir el lujo de repetir un estribillo o de alargar más el tema. Y si vemos a la gente bailar mucho, improvisamos y nos inventamos cosas nuevas y loops distintos.

El tema visual también vemos que tiene mucha importancia en el proyecto. ¿Las ideas son vuestras o contáis con un equipo que os ayuda en ese sentido?

Sí, claro. Lo de las piñas y Delaporte no viene porque sí. Al principio sí, pero luego hay un trasfondo detrás: y es que somos una piña. Tenemos a gente apoyándonos en todo: desde audiovisuales, hasta vestuario. Nosotros somos el 50%, pero hay otro 50% igualmente implicado. Entre todos, decidimos el concepto de la banda y hacia dónde queremos que vaya. Al final, el conjunto de todo genera nuevas experiencias y permite conectar mejor con el público.

¿Y cómo llega la oportunidad de «Fama, A Bailar»? Porque «Un Jardín» fue elegida como canción de intro y también estuvisteis en el programa actuando.

Sandra. En realidad, se dio todo a través de redes sociales. La persona encargada de la dirección musical de «Fama», nos escribió por Instagram, para comunicarnos precisamente esto. Para mi fue una sorpresa, porque el programa me encantaba desde pequeña. De hecho, me apunté a clases de baile por culpa del programa.

Poco a poco, fuimos comprobando que el programa tenía mucha calidad y que estaba muy cuidado. No solo era baile y ya está. También se impartía mucha cultura. Y eso nos pareció muy positivo.

Así que estamos muy contentos. Fue una exposición increíble. Además, «Un Jardín» estuvo mucho tiempo en el número uno del top viral de Spotify. Y luego, el trato humano fue maravilloso y brutal.

¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

Fuimos en coche hasta Nápoles. Hicimos el viaje de Madrid a Barcelona en coche, luego cogimos barco hasta Roma casi y volvimos a coger coche hasta Nápoles. A la vuelta, lo mismo. Llegamos súper tarde a Madrid y a las 7 de la mañana, teníamos que estar en los Conciertos de Radio 3. Encima, el coche se rompió por el camino.

Otra cosa loca que hicimos, fue tirarnos con ropa a la piscina. Para el videoclip de la cover de «Escuela de Calor». Encima era julio, hacía mega calor y se nos ocurrió grabar el vídeo a una toma, poniéndonos cada vez más ropa.

¿Cuál es vuestra canción favorito de Delaporte?

Sandra. Para tocar en directo, «Un Jardín», porque la parte que abrimos es súper divertida y tribal. Bailo mucho con esa canción. Y de tema tema, «Pájaro Salvaje».

Sergio. A mí me gusta mucho «Me encanta».

Esta es la playlist de Delaporte

 

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