Supersubmarina arrasa con «El Mañana»

Antes de que pudiera llegar El mañana, Supersubmarina salió al escenario del Barclaycard Center de Madrid. Nada podía evitar que ellos cantaran por ese nuevo día que estaba por llegar. Y por si algún alma, todavía Hermética, se negaba a rendirse a los pies de los andaluces tras este primer tema, llegó Ana para echarles una mano. Necesitaban Algo que sirva como luz y allí estaba ella.

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«Buenas noches, Madrid. Somos Supersubmarina y venimos de Baeza (Jaén). Y eso es mucho decir para una noche como esta». Y lo cierto es que, ¿por qué hacer presentaciones largas? El concierto tenía que empezar. Apenas eran las diez de la noche y De doce a doce y cuarto, en el Palacio de los Deportes ya no debía quedar nadie, muy a nuestro pesar.

Y es que claro, ¿cómo querer marcharse de allí después de semejante concierto? Completar el aforo de Barclaycard Center es tarea complicada, aunque Jose Chino, Pope, Jaime y Juancha pueden quedarse satisfechos. Tanto en la pista como en las gradas, tan solo se veían cuerpos que, inundados por la música, no podían dejar de saltar. Comprensible esa sensación de querer vivir estas dos horas de concierto en bucle. Pero tranquilos, porque antes de decirnos adiós, Supersubmarina nos dio unas cuantas claves Para dormir cuando no estés.

Ese ambiente guerrero, generado por temas como Enemigo y yo, Hasta que sangren o Canción de guerra, se calmó con Pequeña de las dudas infinitas. Fue empezar a sonar y aparecer en el escenario «la pequeña Zahara» con su dulce voz.

«Sé que tendré el cielo entre mis manos», cantan en Supersubmarina. El cielo no sé, pero al público sí. Un público que entonó cada una de sus canciones, que aplaudió y que bailó, dejando de lado la Puta vida que cada uno pueda o no tener. Y es que siempre, siempre habrá un motivo para bailar. Aunque ese motivo se llame Hogueras. Sobre todo si se llama así. Nunca es tarde para aprender a hacer un molinillo con las manos, dar tres pasos hacia un lado y aplaudir.

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Tras anunciar la ausencia de Rayden, una de las colaboraciones de la noche, a causa de su reciente paternidad, José Chino quiso homenajear al suyo. Un «muchísimas gracias, papá» dio paso a Con el viento de cara.

«La siguiente colaboración no me hace nada de ilusión. De hecho, me llevo muy mal con ellos. El único puto grupo que tiene un cantante más alto que yo: Izal». Mikel, Alejandro y Alberto aparecieron entre aplausos y ovaciones. Unos pequeños problemas de sonido, acompañado por un «Es que no se os puede dejar entrar en ningún sitio», dicho por Chino, dieron paso a LN Granada.

Aunque ésta fue la última gran sorpresa de la noche, todavía quedaba por poner el broche final. En esta recta final, Supersubmarina demostró que la Niebla y la Arena y sal corren En sus venas.Y todo, para acabar con un apoteósico Cientocero


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